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XII EPA Colombia

 

 

151 AÑOS DE LA ABOLICION LEGAL
DE LA ESCLAVITUD EN COLOMBIA


English Version

Para conmemorar los 151 años de la Abolición legal de la esclavitud en Colombia, se reunieron 120 Delegados de la Pastoral Afrocolombiana, del Movimiento Cimarrón y del Proceso de Comunidades Negras en Buenaventura, del 18 al 21 del presente mes. Se hicieron presentes delegaciones del Chocó, Valle, Cauca, Nariño, la región Caribe, Antioquia y Cundinamarca.

Después de reflexionar en la historia del pueblo negro en Colombia, en el proceso organizativo, en el significado de la abolición legal de la esclavitud para el pueblo y para la Pastoral, y de escuchar el testimonio de las comunidades negras que hoy viven la nueva forma de esclavitud llamada muerte, violencia y desplazamiento, se elaboró el siguiente MANIFIESTO, con el deseo de que sea conocido y escuchado por todos los colombianos, especialmente por aquellos que en las diversas instituciones pueden apoyar directamente esta búsqueda de mejores condiciones de vida para este pueblo, que sigue viviendo las consecuencias del desarrollo mal planificado y las grandes injusticia de la humanidad:

MANIFIESTO DE LA PASTORAL AFROCOLOMBIANA EN LOS 151 AÑOS DE LA ABOLlCION LEGAL DE LA ESCLAVITUD Y LA SITUACION DE VIOLENCIA QUE SE VIVE EN LAS TIERRAS DE COMUNIDADES NEGRAS

Hoy, igual que ayer, las comunidades afrodescendientes siguen siendo maltratadas y avasalladas en sus propios territorios. Los ríos que ayer sirvieron de comunicación hoy son los fieles testigos de los numerosos muertos que han corrido por sus aguas. Y es hoy, y sólo hoy, con el poder de la palabra que dan nuestros ancestros, con el espíritu inmerso en nuestro cuerpo y con nuestro fiel acompañante, el tambor, como voz del trueno, hacemos de nuestras palabras ráfaga de valentía para poner en conocimiento común los miles de atropellos, de etnocidio y genocidio, que vienen cometiendo contra nuestras comunidades los grupos armados, que de manera violenta imponen su orden a balazo, roban nuestras riquezas, arrebatan nuestras tierras y reclutan a nuestros hijos, poniéndolos como escudo de guerra y actores de violencia de su propio pueblo.

Nuestra memoria recuerda aún, como si fueran hoy, los gritos de las mujeres, los llantos de los niños, los clamores de justicia de los abuelos y la impotencia ahogada en la garganta de los mayores, por las diferentes masacres que están ocurriendo en los lugares de mayor y menor asentamiento de comunidades afrocolombianas.

Venimos con la frente en alto y los puños desafiantes a reclamar ante el estado colombiano la realidad de abandono en que vivimos. Pero, además, hoy tenemos que reclamar a las autoridades su silencio cómplice ante el genocidio que está sufriendo el pueblo afrocolombiano del Pacífico, asentado en Bojayá, Juradó, Vigía del Fuerte, Río Sucio, río Sipí, río San Juan, Pavarandó, Tutunendo, Andágueda, Istmina, Quibdó, en el Departamento del Chocó, Apartadó, Murindó, Granada, El Bagre y Zaragoza en Antioquia, el Naya, Yurumanguí, Cajambre, Raposo, Anchicayá, San Antonio y Buenaventura en el Valle, Suárez, La Balsa, Timba, El Bordo, Puerto Tejada, Santander de Quilichao, Tambo, Caloto, Cajibío, Patía, en el norte y centro del Cauca, Satinga, El Charco, Iscuandé, Barbacoas, Magüi Payán, San José, La Cruz, San Pablo y Tumaco en Narino, San Pablo, Simití, Morales, Monte Cristo, en el sur de Bolívar, El Carmen de Bolívar, especialmente El Salado, María Labaja, Palenque de San Basilio, entre otros.

Venimos por lo mismo, con el dolor de la impotencia a reclamar a las guerrillas la violencia y a las autodefensas la muerte, la dignidad de la vida de los pobres y el derecho a pensar y actuar de modo diferente. Con su accionar depredador son ellos ahora la primera razón de nuestra pobreza. A los violentos armados, que quieren imponernos sus proyectos inhumanos y sus prácticas de muerte, les exigimos el respeto a los pueblos; les pedimos que recuperen la moral para la lucha armada o que abandonen para siempre nuestras tierras.

Exigimos al gobierno colombiano justicia, reparación e indemnización por las agresiones causadas al pueblo afrocolombiano y que se haga realidad la titulación colectiva y la verdadera implementación de la ley 70 de 1993.

Venimos con el corazón lleno de fe en el Dios de los pobres, a exigirle a la iglesia que no se ubique como simple mediador sino que haga cumplir la palabra del Evangelio de Jesús, tomando posición de una manera decida a favor del pueblo negro que está sufriendo la nueva esclavitud.

Manifestamos a la comunidad internacional nuestro total desacuerdo con la puesta en marcha de megaproyectos nacionales e internacionales que se vienen implementando de manera inconsulta y que al final son estrategias para implementar y agudizar la guerra, callando y desplazando a las comunidades negras de sus territorios e impidiéndoles informar sobre la real situación que se vive.

Convocamos a los medios de comunicación para que sean fieles a la información que reciben y no manipulen la noticia a favor de las clases privilegiadas y/o actores armados que influyen en el territorio negro; solicitamos a estos medios que muestren la realidad que están viviendo las comunidades afrocolombiana en sus propios territorios.

 

XI Encuentro de Pastoral Afrocolombiana
Buenaventura,
21 de mayo del 2002

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