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Segundo Coloquio Internacional sobre Currículo
Universidad del Cauca - Rudecolombia
Noviembre 6 de 2.002

LA MUJER COMO AGENTE CULTURAL DE EDUCACION AFROCOLOMBIANA

Hna. Ayda Orobio Granja

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  1. Mirar la historia con ojos de mujer

    1. La violencia sexual como la forma mas humillante de esclavitud
    2. Resistencia de mujeres afrocolombianas
    3. Trasmisión y adaptación de la propia cultura
       
  2. La mujer afrocolombiana transmisora de conocimientos

    1. Formas tradicionales de trasmitir la cultura
    2. Actualidad y perspectivas


2. LA MUJER COMO AGENTE CULTURAL DE EDUCACION AFROCOLOMBIANA

a) Formas tradicionales de trasmitir la cultura

Desde la vida cotidiana del pueblo afrocolombiano en el Pacífico, lugar privilegiado con una geografía de mar, ríos, esteros, luna y sol abrasador podemos descubrir el papel privilegiado de la mujer afrodescendiente. La mujer es sujeto activo en los mecanismos tradicionales de educación afroamericana.

El autor chocoano Carlos Arturo Caicedo, citado por el antropólogo William Villa, presenta en la novela "La Glosa paseada", la importancia de la partera:

"La comadrona suspendió de las paticas al niño con la mano izquierda, con la derecha le dio tres suaves palmadas: en las corvas, en la espada y en las nalgas. Respiró profundo. Vació de sus mandíbulas un enorme trozo de tabaco y escupió el pucho macerado envuelto en la espesura de sus babas a un recipiente rebosante de agua de lluvia templada al sereno de la media noche, y mientras murmuraba una oración de los indios Kunas que ahora no recuerdo, escurrió el brebaje por las paredes del cuerpo de la criatura vuelta de cara al sol, explicando: el alma humana es una chispa de sustancia de los astros y quien mira desde pequeño cara a cara al sol no le tiene miedo a nadie jamás. Caminó dos pasos. Cuando tuvo a centímetros sede sus pies el pozo que mandó excavar cuando supo que Enesilda estaba embarazada, lo dejó caer de un golpe en el hueco verde-amarillento de algas. Nosotros pensamos sacarlo con nuestro sobrecogimiento, fruto doliente del miedo. Ella imperturbable, se adelantó, lo limpió con un pañal de agua bendita, aromada con ricino salvaje y se lo entregó a María diciendo: Ahora tampoco le harán daño los animales, el frío, la luna ni el agua.

Trajeron una pepita de oro, un trocito de uña pintada y una faja llamada ombliguero. Tomás le enredó el fajón con los rastros del tigre en la cintura de la criatura hasta cuando dio muestras de que le faltaba el aire. Entonces giró la pepita de oro sobre las miradas curiosas para que supiéramos que el metal no estaba escaso de quilates, tomó la manita derecha del infante, friccionó su muñeca con esencia de guadua y cholillo blanco y zumo de limón y con una aguja encebada de palo negro se lo empujó hasta éter, sitio en el que el metal no irradia la sangre y en el cual el oro que vale se convierte en piedra de ara. Cuentan que un mortal así preparado no le hace tormenta, ni la fulminante electricidad del rayo, domina a los caimanes, se hace obedecer del león, le temen las fieras y no lo ahoga el agua. Tomasa, envolviéndonos con su mirada escrutadora, apuntó: Desde este día a este muchacho no le puede nadie". [1]

Quienes pertenecemos a la cultura afrocolombiana del pacífico sabemos que esta narración tiene bases reales, pues la ombligada, se practica con mucha frecuencia por las parteras y mujeres de la familia del recién nacido.

Estas prácticas nos permiten descubrir el influjo de la mujer en la transmisión de la cultura en forma tradicional, lo que cada mujer sabe lo trasmite a otra mujer por medio de la tradición oral y por el compartir la practica. Encontramos mujeres parteras, cantadoras, rezanderas, curanderas, mujeres expertas en la culinaria, en la fabricación del viche o chancuco, en la agricultura, en las ventas de dulces, etc.

b) Actualidad y perspectivas

Para ubicar la participación de la mujer en la educación formal podemos remontarnos al aporte del Dr. Diego Luis Córdoba ( 1907 - 1964) primer Senador chocoano y gran líder del pueblo afrocolombiano que logró la creación de las Escuelas Normales para el Chocó.

Desde esa época muchas mujeres afrodescencientes aprovecharon esa oportunidad y se entrenaron como maestras, encontrando trabajo en el Pacífico y fuera de su región, es muy común encontrar maestras y maestros del Chocó y del Pacífico en regiones tan aisladas y distantes como los Departamentos de Guainía y Meta o en la Cuenca Amazónica [2].

Es importante estimular el trabajo de las educadoras afrodescendientes e invitarlas a aprovechar el espacio tan valioso de la educación formal para trasmitir los valores propios de la cultura y las motivaciones a fortalecer el proceso como pueblo negro.

En los Centros Urbanos las posibilidades se fueron ampliando de tal forma que hoy encontramos mujeres afrodescendientes en casi todas las ramas del saber, sin descuidar el aspecto de educadora a nivel familiar e intrafamiliar.

El proceso organizativo afrocolombiano actual y el campo político tambien se ha visto enriquecido con la presencia de mujeres significativas a nivel local y nacional. Encontramos mujeres liderezas en las Comisiones Consultivas Departamentales, en la Comisión pedagógica nacional, y en espacios locales de las Alcaldías. A nivel nacional se puede destacar a Zulia Mena, quien fue elegida en la circunscripción especial para el Congreso de la Republica, ganada con la Ley 70 de 1993. Piedad Córdoba, adscrita al partido liberal, se identifica tambien como afrocolombiana y desde el Senado ha apoyado el proceso del pueblo.

 

Es importante rescatar la memoria de la resistencia de las mujeres afrocolombianas, su potencial como trasmisora de la cultura, como un estimulo al proceso actual, donde es preciso fortalecer el liderazgo femenino para defender la vida, la identidad, el territorio y el derecho a la educación superior según las cualidades personales, sin restricciones económicas o raciales.


[1] Villa William R. , 5º EPA "Hacia un proyecto afroamericano de educación liberadora". Gráficas La Aurora, Quibdó 1991.

[2] Wade, Peter, op. Cit. P. 246

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