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5º Encuentro de Pastoral Afroamericana - Memoria y Conclusiones
 

DOCUMENTO DE TRABAJO

 

  1. APROXIMACION HISTORICA AL CONCEPTO EDUCACION
     
  2. EDUCACION TRADICIONAL AFROAMERICANA
    APRENDER A SER EN LA CULTURA

     
  3. EL SISTEMA EDUCATIVO FORMAL Y LA REALIDAD CULTURAL AFROAMERICANA
     
  4. IGLESIA Y EDUCACION ENTRE AFROAMERICANOS:
    VISION HISTORICA, SITUACION ACTUAL, ILUMINACION DE LA REALIDAD

     
  5. EDUCACION POPULAR, CULTURA Y LIBERACION
     
  6. INCULTURACION E INSERCION
     
  7. BASES PARA UN PROYECTO ALTERNATIVO DE EDUCACION AFROAMERICANA

 


 

 I 

APROXIMACION HISTORICA AL CONCEPTO DE EDUCACION

A


ntes de aproximamos al modo como la educación se concibe y se realiza entre las comunidades afroamericanas, es necesario que intentemos una aproximación histórica al concepto EDUCACION.

Desde los tiempos en los que la Educación era concebida como el modo de entrenar a los hombres en la práctica de habilidades superiores, de modos verbales, técnicos y sociales que buscaban producir una sociedad diferenciada; hasta los tiempos en que la Educación está siendo entendida como un proceso de construcción de pensamiento crítico y autonomía personal desde la propia cultura y desde la propia historia o sea desde el interior mismo de las propias sociedades o grupos-, han aparecido múltiples mecanismos y concepciones educativas.

1. El concepto clásico de Educación.
Recordemos, por ejemplo, el concepto clásico aprendido de la cultura greco-romana, donde se privilegia a la Educación como el proceso formador de la mente para las aptitudes «superiores». Desde este concepto, las valoraciones éticas, espirituales y estéticas se constituyen en norma fundamental del proceso y en criterio que califica cualquier actitud pedagógica, teniendo siempre en mente el «conducir» unos a otros por las sendas de un conocimiento que unos tienen y otros no. Estos últimos deben alcanzar dicho conocimiento para ser considerados. «aptos» y así ser aceptados por el grupo o la sociedad. La insistencia en la pretendida superación de lo meramente material, en cuanto animalidad, respondía a una mentalidad clasista, según la cual se podía explicar cómo la estratificación de la sociedad correspondía netamente a una distribución de los hombres y los clanes de acuerdo con sus aptitudes supuestamente naturales; pero que, a fin de cuentas, sólo justificaban un orden social en el cual eran necesarios los siervos para que viviesen los señores.

2. Educación y sociedad esclavista.
Los procesos educativos de la sociedad esclavista (reconociendo esta situación como una etapa histórica presente en la mayoría de los pueblos, que a finales de este siglo XX todavía persiste de modo directo en algunos lugares y de modo indirecto en otros) correspondían, por lo tanto, al proyecto económico, político y cultural de las clases dominantes. Ellas podían satisfacer el ocio de una educación estéril, la cual, a su vez, se autosatisfacía y se alimentaba a si misma en la comprensión de un mundo limitado, prefijado y verticalmente jerarquizado. Este mundo ha devenido en el Estado liberal burgués de la modernidad, que sigue sustentando - básicamente este modelo educativo.

Todo ello a expensas de las ciases condenadas a la lucha por la supervivencia, las cuales terminaban deshumanizándose en la mayoría de los casos, condenadas a esquemas sociales y educativos igualmente deterministas y fatalistas, configurados en prácticas marginales que educaban para la dependencia. Desde Aristóteles este esquema educativo opone el esclavo (no hombre-pueblo-masa) al hombre superior dotado de poder y racionalidad.

3. Una visión a-histórica.
Paulatinamente la tarea educativa encontró en la explicación del origen de los pueblos, y en los acontecimientos de su historia, una razón más para justificarse. En su concepción más clásica y dirigista, hemos aprendido que todos los procesos históricos tenían por objeto la producción de esta sociedad, de este momento y de estas circunstancias; que viviendo en el mejor de los mundos posibles no tiene sentido reclamar la posibilidad de algún otro. Ello explica por qué la historia ha llegado a su cúlmen y la evolución también ha culminado. Esta visión a-histórica no podía, entonces, preparar para la novedad ni podía aspirar a comprender el cambio. Es así como en este sistema lo alternativo aparece sin sentido y el dinamismo se confunde con el caos. De este modo nos podemos explicar por qué la mutabilidad del presente nos muestra de continuo el anacronismo del sistema educativo clásico y por qué este sistema con todas las aparentes innovaciones que la mo- demidad ha traído no es válido para las sociedades tradicionales y sólo sigue buscando su integración al modelo dominante de sociedad.

4. Negar la diversidad.
La mayoría de las culturas antiguas coincidían en poseer un mundo en donde el tiempo transcurría lentamente, en donde los acontecimientos inesperados y aún los esperados podían ser explicados según los hechos del pasado. En un mundo tal la educación preparaba para comprender el ayer, como criterio para la comprensión del presente y de lo posible.

En el continuo retorno de la historia no había lugar para la novedad. Lo distinto era el absurdo; y cuando por necesidad aparecía, era negado hasta la destrucción. Este rechazo al OTRO era indispensable para la afirmación del YO, del individuo y del pueblo en general, cuya identidad era puesta en peligro por la identidad ajena del otro. El sistema educativo correspondiente a este nivel considera una sola tendencia, dominante, que no admite variaciones: busca la unidad por la conformidad y hace de la repetición ley de perfección. Todo ello está en la raíz de la intolerancia y de las innumerables discriminaciones y los conflictos históricos, que nos han traído hasta el hoy y que, con el refinamiento y la sutileza de un sistema dominante donde la explotación del hombre por el hombre es la consigna, nos dan cuenta del carácter subalterno que tiene la afteridad, la diferencia; como en el caso del pueblo afroamericano frente a las sociedades nacionales de nuestro continente.

5. Tradición afroamericana y modelos clásicos.
Los elementos anteriores nos permitirán abordar de modo más apropiado los procesos educativos característicos de las comunidades negras, sus procesos endoculturales de educación. Sobre todo a partir de nuestras experiencias afrocolombianas y afrochocoanas, algunas de las cuales con las obvias variaciones en muchos casos- son extensivas al conjunto de Afroamérica.
Es bueno recordar que no se trata en ningún momento de creer que, en oposición a la concepción clásica de corte europeo occidental, existan de modo definitivo tales o cuales valores en estado de pureza en las prácticas educativas afroamericanas. Esto sería a-histórico, pues desconoceríamos las relaciones de dominación y resistencia coloniales y neocoloniales, al igual que los procesos de construcción de cultura simultáneos a las mismas, y las lógicas con secuencias de tales interacciones. Lo que si afirmamos es que hay en el pueblo afroamericano valores fundamentales, que encuentran en los modelos clásicos puntos de referencia, resistencia y contrapunto. Esto nos permite analizar prácticas y agentes educativos propios de la cultura afroamericana.

En segundo lugar es importante subrayar que nuestro análisis no hace la generalización rio conveniente, por El otra parte de las prácticas que se puedan considerar comunes a la cultura de los pueblos negros del continente; sino que, como lo esbozamos antes, parte de la comprensión básica de la vida y la concepción del mundo de las comunidades que conocemos directamente y de las informaciones que ha sido posible estudiar acerca de las que no conocemos, pero que podemos intuir similares.

 

II. EDUCACION TRADICIONAL AFROAMERICANA
APRENDER A SER EN LA CULTURA

 

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