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5º Encuentro de Pastoral Afroamericana - Memoria y Conclusiones
 

DOCUMENTO DE TRABAJO

 

 III 

EL SISTEMA EDUCATIVO FORMAL Y LA REALIDAD CULTURAL AFROAMERICANA

Históricamente el sistema educativo formal de la sociedad dominante ha invadido el mundo cultural afroamericano de diferentes maneras. Son procesos que, tanto ayer como hoy, han pretendido forzar la integración y la asimilación del hombre negro al ámbito de la productividad; lo cual resulta rentable para el sector dominante, negando de paso una historia y una cultura, por la vía del desconocimiento de la alteridad, de los valores y de la dinámica propia de los sujetos afroamericanos.

1. Una Identidad en Contradicción.
Antes los curas doctrineros, los capataces de cuadrillas, los amos; hoy los maestros, la escuela en general, nunca han tenido en cuenta al afroamericano en el proceso educativo más que como un receptor pasivo. Un receptor al que se ideologiza a tal grado, que se ve inmerso en la contradicción fundamental de que «por un lado los obligan a aceptar su identidad de negros, mientras que por el otro los estimulan a rechazar el ser negros y a sus compañeros negros» (3). 0 sea que se le señala por negro y por negro se le excluye. Se minimizan y subvaloran sus características culturales; a la vez que se le propone como modelo «lo blanco», obligándolo a lo que hoy conocemos como «blanqueamiento», para poder darle algún tipo de participación en el desarrollo de las sociedades nacionales.
Esta contradicción se refuerza a través de todo tipo de medios, que van más allá de la escuela. Se presenta en medio de un proceso de no reconocimiento étnico-cultural de las sociedades afroamericanas, con las nefastas consecuencias sobre su vida económica, política y cultural.

2. Una Educación Descontextualizada.
Como lo señala un autor, «el niño a temprana edad confronta dos realidades diferentes y contradictorias. Por un lado, la familia le transmite los conceptos y las tradiciones del grupo social adaptado al medio regional..., a la evolución de las necesidades locales, a la estructura familiar, a las relaciones entre los miembros de la familia, a los grupos sociales basados en el parentesco, a la co-residencia y a la cooperación doméstica en las labores de producción... Por otro lado, el maestro. ..difunde una información que está fuera de los procesos sociales, los conceptos y las tradiciones, que está fuera de los procesos sociales, los conceptos y las tradiciones culturales de los niños y corresponde a un ambiente totalmente diferente... Así se desarrollan fuerzas externas de ruptura y enajenación«. (4)

De esta manera, la escuela, el sistema educativo formal vigente, provoca un efecto descontextualizador en la población afroamericana: no le habla de lo suyo ni en su lenguaje. Simplemente pretende prepararla para que adopte la lógica del sistema dominante y lo reproduzca. Así se altera la dinámica de las comunidades, forzando la asimilación a lo pretendidamente nacional; pues los contenidos están completamente divorciados de la vida afroamericana. «Completamente transplantado del exterior, el sistema de enseñanza, concebido como proceso de transmisión de conocimientos y no como aplicación de los mismos a la vida diaria, genera un conflicto entre los valores comunitarios y los valores foráneos planteados por asignaturas enseñadas con programas obligatorios, carentes de interés y sin relación alguna con la experiencia cotidiana». (5) Al respecto podemos concluir, con el mismo autor, que «de esta manera la escuela olvida que el niño y el adulto no pueden ser disociados del medio cultural en el cual nacieron y se desarrollaron... La escuela primaria (esto es válido para la escuela en general) difunde, entonces, sus propios valores y no los de la realidad del medio ambiente y produce así un desarraigo cultural en la población de la región. Dentro de esta perspectiva es evidente que persiste el carácter colonial de la educación... »,que «entonces no ha sido y no es en la actualidad el elemento que construye el porvenir» del pueblo afroamericano. (6)

3. Un Caso de lntegracionismo y Nacionalización.
Un ejemplo claro de lo anterior, desde el ángulo del Caribe, lo encontramos en el archipiélago de San Andrés y Providencia (Colombia). Dice una investigadora: «la acción de la educación es muy amplia y ha tenido mucha influencia, por ejemplo entre las mujeres, quienes se desligaron tanto de sus labores, de su estrecha relación socializadora en el hogar y de su función económica doméstica, como de su relación marital tradicional. Se propende ahora por una unidad familiar nuclear en la cual el tiempo y el trabajo se rigen por la nueva normatividad: la función de socialización se ha entregado en la gran parte a la escuela, y en torno a sus jornadas y las jornadas laborales se rige la vida familiar. El trabajo doméstico que incluía una amplia gama de labores se ha reducido, su función económica tiende a la mercantilización total», afectando de paso las relaciones familiares. La autora concluye, en referencia al proceso de paulatina nacionalización del archipiélago, haciendo ver cómo «el origen de estas transformaciones se sitúa en los discursos de la iglesia, la escuela y el derecho, que han penetrado en los cuerpos y constituido nuevos individuos que hacen funcionar tal mecanismo». (7)

Es claro, pues, cómo la escuela, el sistema educativo formal, ha sido pilar fundamental para que los afroamericanos se integren a los modelos de vida nacional, asumiendo discursos en los cuales sus características étnico-culturales particulares se diluyen en una supuesta única nacionalidad. Lo que no es más que la uniformización y la unidad forzada sin consenso, desconociendo la diversidad, negando el ser cultural afroamericano.

4. Un Refuerzo Etnocentrista.
La educación formal, por lo tanto, se erige en pieza fundamental del engranaje etnocentrista, excluyente, discriminatorio y racista de las culturas hegemónicas de los países del continente americano. Este sistema sustenta todas las relaciones de explotación, dominación y alienación que hacen del afroamericano, en consecuencia, «un elemento marginal, tanto en las barriadas de las grandes ciudades, como en las áreas rurales situadas en la periferia del sistema económico capitalista». (8) Todo lo anterior es posible gracias a la sutileza ideológica propia de tal sistema económico-político, que ha colocado a nuestros paises en relaciones de neocolonia con los países industriales de occidente. Desde esta situación se logra que «la discriminación no considere mayorías ni minorías, porque al negro se le discrimina igual en la Colombia Continental, donde es minoría, que en Jamaica o San Andrés donde es mayoría; en ambos casos el modelo que impone la cultura foránea, a través de la clase dominante de cada país, es el mismo: el hombre blanco. Esto se logra, destruyendo los sentimientos de autoestima del grupo sojuzgado, mediante el uso de todos los mecanismos e instituciones de cobertura social, de esta manera se contamina la educación, la cultura nacional, el arte, la literatura, la historia, la religión, la lingüística, la economía, la geografía, la prensa, etc». (9)

5. Educación Formal.
Contradicción y Negación de la Cultura Afroamericana. En síntesis, el sistema educativo formal, tal como actualmente está estructurado, no se corresponde con la lógica de producción cultural afroamericana, con sus características étnicas, ni con sus necesidades en los diversos órdenes. Esto es válido tanto a nivel de objetivos, como de contenidos y métodos.

A. Occidente, el Objetivo.
Los objetivos, ya lo hemos dicho, se reducen a preparar para la nacionalidad impuesta, dominante; para que el afroamericano se convierta en un nacional de corte occidental, ya que estos son los valores que se le presentan como modélicos. De otro lado se busca cualificarlo para que sea fuerza de trabajo asalariado en la economía de mercados, colocando en condiciones de inferioridad a su economía natural de subsistencia. De este modo se niega, se erosiona y se modifica sustancialmente la imagen y la identidad cultural de las poblaciones afroamericanas.

B. Contenidos que Niegan y Ocultan el Ser Cultural.
Los contenidos, ya lo vimos, están dictados desde arriba, desde el mundo no afroamericano. Son contenidos impuestos y ajenos que desconocen el saber popular y se limitan a la repetición de los elementos necesarios para negar la etnia y la cultura afroamericanas. De la misma manera, puntualmente son inexactos, ocultan la historia del negro, minusvaloran su cultura y son poco útiles, por lo mismo, para la vida cotidiana y para la afirmación del ser afroamericano.

C. Un Proceso Vertical.
Las metodologías que se utilizan son poco vitales para una cultura en esencia vital. La inactividad, el papel pasivo del educando, la ausencia de participación en todos los pasos del proceso educativo formal, llevan al afroamericano a la apatía frente al mismo, con altos niveles de deserción en muchos casos. A esto se suma el autoritarismo del maestro, figura que ha llegado a representar lo más clásico del Estado-policía para los miembros de una cultura de la libertad.

D. Los Códigos Ajenos.
Además de todo lo dicho, tal sistema educativo minusvalora la oralidad, privilegia códigos escritos y visuales extraños a los afroamericanos, en lugar de partir de los propios códigos y la simbología de los afroamericanos. La moral de esta cultura es rechazada en tales procesos educativos, grotescamente condenado, a través de la enseñanza de un tipo de sociedad organizada y regulada desde principios supuestamente eternos e inmutables. Se altera así una cosmovisión estructurada de manera más abierta y flexible que la transmitida por la educación formal.

E. Y Además el Empobrecimiento.
Aparte de la baja calidad, su contradicción con la cultura afroamericana y la poca cobertura que alcanza, el sistema educativo formal exige a las familias afroamericanas erogaciones económicas que éstas no están en capacidad de hacer. En nombre de pretendidas innovaciones curriculares, hoy se exigen en el sistema formal toda clase de cartillas y materiales casi imposibles de obtener por sus altos costos. Padres de familia y comunidades que se mueven en la economía de subsistencia campesina o en la economía del rebusque urbano encuentran en los costos un obstáculo más dentro del proceso educativo formal.

F. En Conclusión.
Por todo lo dicho, podemos afirmar que el sistema educativo formal, ante todo, niega EL SER CULTURAL AFROAMERICANO: lo oculta, lo escinde, lo contradice y le impide su expresión. Así se configura un lamentable y patético cuadro de discriminación: no hay servicio educativo suficiente para los afroamericanos, de parte de los estados nacionales: y donde lo hay, aparte de las deficiencias cuantitativas y los cada vez más altos costos, la calidad es la peor, pues se contribuye a todas las manifestaciones discriminatorias. Y éstas son en últimas la avanzada ideológica del paulatino etnocidio al que vienen siendo sometidos los pueblos afroamericanos.

 

VI. IGLESIA Y EDUCACION ENTRE AFROAMERICANOS:
VISION HISTORICA, SITUACION ACTUAL, ILUMINACION DE LA REALIDAD

 

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