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5º Encuentro de Pastoral Afroamericana - Memoria y Conclusiones
 

DOCUMENTO DE TRABAJO

 

 VI 

INSERCION E INCULTURACION: DOS CLAVES DE ACCION PARA UN PROYECTO EDUCATIVO

1. Educar desde el Interior de la Realidad.
Los proyectos educativos populares en general y afroamericanos en particular no pueden funcionar como algo externo a la realidad sociocultural de los pueblos, pues se negaría así el protagonismo del pueblo al que nos referíamos en el anterior capítulo. Por lo mismo, los agentes de pastoral involucrados en procesos integrales de evangelización, que conllevan en su dinámica el aspecto educativo específico, debemos poner todo de nuestra parte para actuar desde dentro de la realidad social, económica, política y cultural de los pueblos afroamericanos.

2. La Necesidad de lnculturarse.
Por ello, en los últimos tiempos, a imitación de Jesús de Nazareth, que se encarnó para correr la suerte del ser humano y revivirlo, la iglesia viene haciendo énfasis en la necesidad de la inculturación de la pastoral y sus agentes.
Al respecto de la INCULTURACION, pensando en particular en nuestros proyectos educativos, tengamos en cuenta las siguientes observaciones hechas por un agente de pastoral (13):

3. Respetar la Historia y la Cultura.
Evangelizar no es imponer la cultura del evangelizador. Las consecuencias de las actitudes impositivas han sido fatales en la historia: destruir valores sembrados por Dios y trabajados por el pueblo a lo largo de su historia».

«Por eso, un evangelizador que no conozca la complejidad de la historia y de la cultura, que no se acerque al pueblo para captar todos sus valores culturales y que no los aprecie, respete y cultive, no es evangelizador según el evangelio. Es más bien un destructor de la historia de la salvación en la cual están incluidas todas la culturas.»

«Un evangelizador no debe actuar, cuando evangeliza, desde fuera de la cultura del pueblo. El debe ofrecer, desde su mismo ser y actuar, los valores del Evangelio, a fin de que el pueblo los haga suyos sin traicionar su esencia y los viva desde las formas de ser de su cultura».

«Evangelizar no es sólo llenar la cabeza del pueblo de definiciones y principios y programar el tiempo religioso del pueblo con celebraciones, ritos y ceremonias. Evangelizar es principalmente lograr que el pueblo, reforzado por la fuerza del Espíritu del Padre, asimile los contenidos del Evangelio de tal manera que los haga parte de su esquema simbólico».

Aplicado a los términos del proceso educativo, el anterior discernimiento nos deja claro cómo esta tarea se debe dar desde adentro y no como ajena e impuesta; cómo la educación popular afroamericana debe respetar el ritmo y la simbología cultural de este pueblo; y cómo no se trata sólo de aprendizaje esquematizado sino de introyección y asunción de valores y proyectos de cambio.

4. La lnsercíón, Una Vía.
Pero, para lograr la inculturación, la vía propuesta por la Iglesia es la INSERCION: necesariamente hay que «introducirse más o menos profundamente en otro ser», en el ser socio-cultural del pueblo afroamericano. El mismo autor citado antes, en un artículo sobre el tema, plantea tres componentes bíblicos de la inserción, los cuales nos dan razón de ser de la misma como seguimiento del proyecto del Dios de la vida.

5. Componentes Bíblicos de la Inserción.

A. El Conocimiento de la Realidad.
Dios se hace cargo de la situación por la que está pasando el pueblo. El tiempo que vive el pueblo es tiempo de opresión. Normalmente el enemigo del pueblo, su opresor, le pone otro calificativo a este tiempo y llega hasta extrañarse de que el pueblo se queje. Hay que conocer el tiempo de opresión que atraviesa el pueblo y hay que llamarlo por su nombre. Toda verdadera inserción debe partir de aquí. Si no se conoce ese tiempo de opresión creado por el egoísmo de los hombres, nunca se podrá conocer su alternativa, el tiempo de liberación al que se une Dios. Por eso, el verdadero conocimiento social incorpora estas dos realidades: conocimiento de la opresión que se vive y alternativa que ofrece el mismo grupo social oprimido». (14)

B. El Proyecto de Liberación del Pueblo.
Otro elemento que se nos señala es cómo nosotros no somos los que llevamos el proyecto al pueblo: el pueblo tiene el suyo, así no esté revelado plenamente. En el caso educativo, diríamos que no somos nosotros los educadores, sino partícipes en igualdad de conocimientos, pues el pueblo tiene su saber. «Es una constatación de la historia que todo pueblo oprimido tiene su proyecto y muchas formas de revelarlo: o con rabia o con lamento, o en prosa o en poesía. Lo que no debemos creer nunca es que el pueblo no tiene su proyecto o que no es capaz de expresarlo. Con frecuencia hemos caído en la trampa de creer que somos nosotros los encargados de hacer y llevar al pueblo los proyectos. Esta es una señal de que no se está inserto en el mismo. Quien comparte la vida con el pueblo sólo tiene que escucharlo y acompañarlo en aquello que lo conduce a su liberación... Lo que a nosotros nos toca proyectar, es saber cómo vamos a acompañar al pueblo...» (15)

C. Saber Escuchar a el Pueblo.
«Saber escuchar a el pueblo, como Dios Padre y Jesús lo hicieron... Escuchar al pueblo significa tener una clara opción por el mismo... Este pueblo por el que Dios toma Partido... son los crucificados de la tierra, los sin derechos, habitantes marginados del campo, cultura minoritaria que no tiene garantizado su futuro». (16)

6. En Busca de la Periferia.
Apoyándonos todavía en el texto citado, digamos que «la inserción es un éxodo hacia la periferia». Una correcta eclesiología exige la inserción, pues el Concilio Vaticano II proyecté la iglesia hada afuera, hacia el mundo como referente, y el post-concilio fue más allá: proyecté a la iglesia en busca de los crucificados, de los empobrecidos; o sea que la envió a insertarse en la periferia, a acompañar a el pueblo desde dentro de su historia, desde dentro de su cultura, en la realización del proyecto de justicia que el pueblo va descubriendo.

7. La Paciencia Histórica de la lnserción.
De acuerdo con estos conceptos observaciones, la inculturación y la inserción se convierten en claves vitales, pastorales, eclesiológicas y metodológicas para nuestros proyectos educativos afroamericanos. Pues, «no podemos transformar la historia desde fuera del pueblo. Por eso necesitamos la paciencia histórica de la inserción. Esta no es quietud, sino dinamismo con el pueblo; no es inercia, sino cimentación sólida y profunda de liberación; no es detenerse en el camino, sino caminar hombro a hombro con el pueblo; es quedarse bajo seguro, sino correr los mismos riesgos; no es pretender puestos de privilegios, sino ocupar puesto de servicio que el pueblo señale; no es querer hacer la propia lucha sino colaborar en la lucha cotidiana del pueblo; no es mostrar una iglesia en cifras grandilocuentes1 sino vivir sin apariencia la verdadera fraternidad, no es ser una iglesia resignada y colaboradora de la injusticia, sino crítica constructora de la justicia»... (17) De ese tamaño es nuestro desafío global.

 

VII. BASES PARA UN PROYECTO ALTERNATIVO DE EDUCACION AFROAMERICANA

 

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