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5º Encuentro de Pastoral Afroamericana - Memoria y Conclusiones
 

 TEMA NUMERO 4 

 
 

ELEMENTOS TEORICOS
Y CONCEPTUALES PARA UNA
CARACTERIZACION DE LA ETNOEDUCACION

Por YOLANDA BODNAR y
GINA CARRIONI
Antropólogas, Bogotá - Colombia.


 

INTRODUCCION

CARACTERIZACION DE LA ETNOEDUCACION

1. BILINGUE MULTILINGUE

2. INTERCULTURAL


 
La Identidad, la Recuperación y la Revaloración Cultural
 

LA AUTONOMIA Y LA AUTOGESTION

3. PARTICIPATIVA

4. FLEXIBLE Y SISTEMATICA

5. PERMANENTE


 
COMO CONCLUSION

 


 

En primer lugar, el término Etnoeducación, concebido en un principio como derivado lógico de la conceptualización de Etnodesarrollo, presupone un cambio total en las relaciones que la sociedad hegemónica ha establecido con las culturas autóctonas, definidas ya en términos no de dependencia e integración de aquella hacia éstas, sino de reconocimiento, respeto y mutuo enriquecimiento, mediante el análisis crítico de los recursos culturales propios, apropiados, enajenados e impuestos y su interacción dinámica, de unas culturas con otras. Sobre el particular, en varias ocasiones durante el Seminario se recalcó que:

«Lo que tenemos que aprender todos a hacer es salirnos un poquito, aprender a criticar nuestra cultura y aprender a criticar nuestro trabajo, y aprender así a reconocer que, de pronto, de buena o de mala voluntad, caemos en errores, lo cual es bueno en el sentido de que nos da pie para pensar...»

Por Etnoeducación entendemos: Un proceso social permanente, que parte de la cultura misma y consiste en la adquisición de conocimientos y el desarrollo de valores y aptitudes que preparan al individuo para el ejercicio de su pensamiento y de su capacidad social de decisión, conforme a las necesidades y expectativas de su comunidad». (Lineamientos generales de Educación Indígenas, Bogotá, MEN, 1987).

Cuando hablamos de proceso social nos referimos, no a un programa o plan educativo más, terminado, como un «paquete» que puede aplicarse en forma indistinta a todos los grupos étnicos, como una receta, una fórmula o una panacea, sino más bien como la necesidad de ir construyéndolo y modificándolo en la medida en que las mismas comunidades y quienes trabajan con ellas, se interesen en él y tengan la posibilidad social de decidir. Varios comentarios nos ilustran estas afirmaciones:

«Empezar a reemplazar con sentido algunas prácticas educativas, de eso se trata, de que podamos a través de nuestra experiencia, lograr caracterizar la Etnoeducación, antes de que otros la caractericen por nosotros, antes de que empiece a venir empacada en paquetes...».

«La Etnoeducación no trae fórmulas salvadoras, al enfrentar nuestras necesidades, se están generando problemas: cómo resolver asuntos académicos específicos, cómo vincular la gente de la comunidad, etc. Más que soluciones se están generando problemas, debemos más bien socializar esos problemas para encontrarles una salida, y no quedarse en el problema».

«La Etnoeducación presupone la diversidad cultural. Las comunidades son diferentes, así pertenezcan a la misma etnia, porque viven en circunstancias diferentes. Algunas comunidades están más cerca a la zona urbana, por ejemplo, otras están a tres días en bote del centro de población más cercano. Algunas familias han entrado en un proceso de descomposición debido en parte a que sus hijos han ingresado a un internado, o han ido a estudiar o a trabajar al interior del país. En cuanto a la naturaleza, algunas comunidades ya no disponen de recursos ecológicos, ya no se pesca, la selva se ha talado y con ella, algunos animales fueron eliminados, o se adentraron en la selva. En general la flora y la fauna están en extinción. Todo esto nos permite entrever cómo la familia, la comunidad, y el medio, juegan un papel fundamental en la pregunta de cómo construir un programa educativo en términos de la cultura, de las formas de trabajo, en términos de los procesos de comunicación de estas comunidades, familias y regiones en las cuales se ubican las etnias».

«La Etnoeducación busca es una transformación, a través de una forma de pensamiento que va a cambiar prácticamente la educación y que nos la enfoca propiamente a nivel indígena; esa educación nos va es a servir a nosotros, pues debemos volver a educarnos en nuestro propio medio, para la cual, tenemos que hacer más investigaciones etnoeducativas, de mitos de origen, costumbres sociales e interculturales...».

«...Todo esto requiere una concientización a nivel de nosotros mismos. Y esa concientización debe incluir a la comunidad, de manera que ellos vean esta necesidad de elaborar un sistema de educación en ese sentido».

«La Etnoeducación implica todo un proceso de indagación, de interrogaciones, de análisis y ese proceso de indagación, tiene que ver también con las comunidades étnicas en las cuales se va a trabajar, lo cual presupone abordar la conceptualización misma de Etnoeducación, porque ese concepto es completo y nos estamos aproximando a él, lo estamos construyendo, pues no está totalmente elaborado».

Decimos, «...que parte de la cultura misma» en el sentido de tener en cuenta, en un primer momento, las características culturales propias y los valores que merecen la pena resaltarse. No se podría admitir que aduciendo al hecho histórico de que han sido culturas menospreciadas, aplastadas e ignoradas, entonces por ello estuvieran condenadas a quedarse allí, más bien pensamos que a partir de ahí, se debe tener la posibilidad de interactuar con otras culturas y generar nuevas formas de vida y afianzar algunos rasgos, todos los cuales son derechos de cualquier colectividad humana.

Nos referimos a capacidad social de decisión sin querer significar con ello «hacer lo que se nos antoje», sino como una forma reflexiva de entender los elementos culturales propios y ajenos que merecen reforzarse, apropiarse o rechazar, para propiciar nuevas formas de interacción. En ese sentido toda acción que se emprenda será el resultado del análisis acerca de las bondades e inconvenientes sociales de dicha acción y no de la dependencia o de la improvisación.

Una de las dificultades más frecuentes con que tropiezan quienes vienen intentando adelantar algunos pasos en torno a la Etnoeducación, radica en la poca credibilidad y apoyo por parte de los administradores de la educación a nivel regional; quienes en la mayoría de los casos desconocen las normas existentes al respecto, quizás por lo novedosas y relativamente recientes. Esta inquietud surgió durante el seminario de Mítú en varias oportunidades, como podemos observarlo en varias intervenciones que apuntaban a ello.

«Debemos entender que la Etnoeducación es legal, esto es, que es reconocida como política en el Ministerio de Educación como cualquier otro programa, y precisamente por eso se divulgan una cantidad de normas para que las comunidades sepan qué es eso, y que todo tipo de acción que se desee emprender en este campo, está aprobada, es legal, es aceptada por el Ministerio y promovida y eso tiene que comprenderlo, en primer lugar, las autoridades regionales».

«La Etnoeducación está establecida como una política oficial del MEN: dentro de esa política nos da posibilidad, o sea, les da la posibilidad a las comunidades indígenas de elaborar sus programas educativos, llevarlos a cabo y evaluarlos con la asesoría del Ministerio».

 

CARACTERIZACION DE LA ETNOEDUCACION

La Etnoeducación conlleva una serie de características, imprescindibles en este proceso:

1. BILINGUE MULTILINGUE: La educación debe tener en cuenta, partir y tener la posibilidad de ser en el lenguaje propio de cada cultura. Todos tenemos derecho a una educación en nuestro propio idioma y en ese sentido, es que nuestra expresión y nuestro pensamiento pueden crecer y desarrollarse: con otros grupos».

«Por qué el interés del lenguaje? Porque no es solo una forma de comunicación sino de pensamiento. El gobierno nacional ha internalizado el derecho que las comunidades indígenas tienen de expresarse en su idioma. Lo que se pretende es partir de la propia lengua, por la desvalorización en que se encuentra y porque expresa la forma de pensamiento de una cultura».

«La lengua es el patrón fundamental de educación, podríamos decir que es el canal de circulación de la cultura, a través del cual se transmiten las tradiciones, los mitos, los patrones de vida, del poder y mediante el cual uno se comunica con otros grupos.

«Así mismo, todo está atravesado necesariamente por la lengua, o sea la lengua como una expresión de la diversidad cultural, la lengua como una forma de realizar las relaciones con otras culturas y como un instrumento que vincula gestiones propias de una comunidad».

En la misma medida, tenemos el derecho de aprender otros lenguajes de forma además bien enseñados, esto es, con metodología adecuadas para tal fin:

«Se trata más bien de plantear un programa que parta del respeto y reconocimiento de la lengua propia para que después de que el niño la maneje fluidamente, tanto en forma oral como escrita, aprenda el español, pero como segunda lengua. Tampoco se trata que después de que el niño aprende su lengua, la abandonamos para seguir con el español exclusivamente, estamos hablando de la lengua propia durante todo el proceso de formación».

Si estamos de acuerdo en considerar que el idioma no es solamente una forma de comunicación, sino la manera, tal vez por excelencia, de expresar el pensamiento, entenderemos por qué en la educación no puede emplearse el idioma nativo como una transición a la lengua dominante, esto es, como una disculpa para llegar a ello, sino como una forma en sí de conocimiento.

Cuando se empezó a hablar de educación bilingüe en el país y en otros contextos de América como alternativa educativa para los grupos étnicos minoritarios, se pensó si la política sería de «transición» (emplear las lenguas nativas como «disculpa» o «trampolín» para el aprendizaje de la lengua dominante), o de «mantenimiento», (respetándolas en su estructura interna, con el propósito no solamente de conservarlas, sino de hacerlas crecer), optándose por la segunda de ellas, tanto a nivel nacional como internacional.

Sin embargo, aunque hoy en día se tenga claro este propósito de mantenimiento de las lenguas aborígenes, hasta el momento no se ha podido llevar a la práctica como fuera lo deseable: durante los últimos nueve años ha tomado importancia el ejercicio de la docencia por parte de indígenas, pero en ocasiones, bajo el presupuesto de que ser hablante de la lengua propia, es motivo suficiente para poder enseñarla, o de que basta con elaborar unos pocos materiales de lecto-escritura, aplicables en los primeros grados de la enseñanza, para sostener que disponemos de programas «bilingües». Para remediar en algo esta situación, distintas personas, entre ellas miembros de comunidades indígenas, se han venido formando en aspectos como la lingüística y más recientemente, en la pedagogía, la antropología y otras ramas afines.

Pese al reconocimiento de la importancia de la educación Bilingüe especialmente en medios académicos es muy frecuente encontrarse en las regiones con situaciones como ésta:

«...Ese es el primer problema que uno encuentra en la comunidad donde trabaja, ¿para qué el idioma propio?, si mis hijos necesitan aprender es el español para defenderse, para hacer esos cambios, para los negocios. Eso es lo que le dicen a uno, pero creo que eso irá cambiando a través del tiempo con la formación que vamos obteniendo a través de estos seminarios...»

2. INTERCULTURAL: Dentro de este aspecto es importante señalar, en primera instancia, la inquietud no solamente por parte de los indígenas de la Amazonía y Orinoquía Colombianas, sino de otros grupos étnicos y de otros contextos del país, de que la Etnoeducación lo que pretende es volver al pasado, aislar a las comunidades indígenas del mundo circundante y universal, no dejarlas «progresar». En este sentido se presentaron varias intervenciones por parte de los estudiantes:

«Yo creo, que lo que el Gobierno pretende con la Etnoeducación y su aplicación a los grupos indígenas, es paralizar a las comunidades, que no progresen en cuestiones educativos, eso es lo que pienso yo».

«Con este tipo de educación, resumiendo según la lectura de los materiales de estudio, ¿se busca sectorizar a las comunidades indígenas?, es decir ¿será con el fin de seguir creando más y más discriminación?, eso es lo que yo quería preguntar».

«¿La Etnoeducación se va a practicar con los grupos indígenas que lo acepten, o con todos los grupos étnicos a nivel nacional?».

«Yo creo que ésta es una educación semejante a la que se está llevando a cabo actualmente en otros países, porque por ejemplo, yo leí en algunos libros que los países desarrollados avanzaron tanto, que están regresando otra vez a recuperar su antigua cultura: volver a sembrar árboles, porque acabaron con toda la naturaleza. Pues aquí estamos, es una comparación que yo hago, y me pregunto entonces, ¿cuál es la política que tiene el Gobierno en ese sentido, ¿es la de Etnoeducación? ¿Para volver a buscar sus raíces o para nosotros solamente a nivel nacional?».

«¿Con este tipo de educación esperamos ser más, desde el punto de vista del status?, ¿O tendrá el mismo propósito de ir ‘civilizando’ a nuestras comunidades indígenas?, ¿O tendrá la finalidad de ir mejorando sus condiciones de vida?, ¿O será que las cultura indígenas tendrán que abolir todos los conocimientos y deberes que tenían antes que llegara ese tipo de educación? son cosas que tiene que ver uno, yo analizo desde mi punto de vista, de todas formas, nosotros debemos reclamar nuestros derechos como personas que piensan».

Planteamiento bien interesantes, ante las cuales también algunos participantes intervinieron:

«Etnoeducación, no quiere decir lo que muchos dijeron: No hemos de retroceder cien años, no es eso porque muchas veces la mayor parte de los profesores pensamos de esa manera cuando nos hablan de Etnoeducación. Para llegar a comprender de qué se trata de etnoeducación. pero para llegar a ese convencimiento tenemos que estudiar mucho y reflexionar, conversar con los compañeros, cambiar experiencias con ellos, es una tarea larga que nos queda...»

Frente a la discusión suscitada por el tema, consideramos relevante enfatizar algunos puntos:

«Aclaremos eso de «regresar» la historia, porque creo que nunca había pasado que una política gubernamental en el país, brindara al indígena la posibilidad de ser educador en el sentido en que nos estamos refiriendo; eso no se dio durante la Colonia, esa es una posición que realmente surge como posibilidad en años recientes. Por eso precisamente el miedo en cierta forma, de que nos fueran a volver el último de los carapana. O sea, el último que entra a terminar con el cuento, cuando ya se han hecho múltiples e inútiles intentos a lo largo de la historia: pasaron los misioneros, pasaron los extranjeros y los nacionales, ahora ya pasa el propio indígena a terminar con el resto. Precisamente lo que estamos aquí intentando hacer es ver cómo construimos una forma educativa que se diferencie de las otras. Ahora la Etnoeducación, hasta donde yo entiendo, es para todas las etnias existentes en Colombia».

En relación con este último comentario recalcaríamos que si la Etnoeducación se la concibe como un proceso social que permite y propicia el ejercicio del pensamiento, no solamente es «aplicable» a los denominados grupos étnicos minoritarios, sino a cualquier grupo humano.

«En ningún momento hemos dicho que lo que se quiere a través de la Etnoeducación, es que los grupos indígenas (y no solamente éstos, sino los demás grupos que hemos llamado minoritarios del país)... se queden atrás, ni se pretende que los indígenas vuelvan a las cavernas, como los ve uno a veces en los mismos textos escolares convencionales donde se aprecia una imagen del indígena, en las cavernas, con guayuco y cocinando con piedras. Lo que se pretende a través de toda esta conceptualización, es que los grupos étnicos tengan la posibilidad, no solamente de conocer su propia cultura, que la tienen ahí a su alrededor, que la están viviendo, sino que además tengan la posibilidad de tener acceso a la cultura que ustedes, han llamado del «Blanco» y a otras culturas que existen en Colombia, en el mundo, más allá, pero no de una manera impuesta, como ha venido ocurriendo toda la vida. Siempre se les ha dicho: ésta es la educación que tienen que recibir, ésta es la lengua que tienen que hablar, (el español), así tienen que pensar. Lo que tratamos de dejar claro, es que después del conocimiento de su cultura, que también es importante y tienen mucho que enseñar de ella, a partir de ese gran conocimiento de ustedes, de una manera crítica, pensada, analítica, tengan la posibilidad de acceso a los conocimientos que tienen más allá de su cultura».

«Estamos llegando ya casi al siglo XXI, y las comunidades indígenas, como cualquier comunidad del país, tienen derecho al acceso a la tecnología, pero un acceso pensado, crítico».

En este sentido la Etnoeducación, lejos de ser una política que aísla a las comunidades indígenas, se convierte en algo mucho más amplio, pues además de considerarlas directamente para que crezcan cada vez más sin desaparecer, permite el conocimiento de otras culturas, en forma por demás crítica.

Es interesante sobre el particular escuchar varios comentarios de estudiantes meses después del primer encuentro.

«El tema mío por ejemplo, es el de organización comunitaria, yo escogí este tema porque en realidad en la comunidad en donde yo vivo, ha sido difícil hasta ahora. En un principio nosotros no éramos una comunidad prácticamente y para comenzar como una comunidad, era necesario organizar la propia comunidad. Una comunidad unida pues estamos dispersos, pero de todas maneras, hice varios ensayos, entonces se fueron generando varios problemas, vimos punto por punto, por qué esos problemas, por ejemplo, la organización comunitaria a nivel de domicilio, a nivel de casa, si no estamos organizados bien, en una familia, en una casa ¿cómo vamos nosotros a llegar a una familia, en una casa? ¿Cómo vamos nosotros a llegar a una organización a nivel comunitario? No nos entendemos, entonces muchos padres de familia cuando les tocábamos ésto de Etnoeducación, decían que eso lo haría el niño mañana, cuando nosotros le hayamos enseñado la Etnoeducación y que entonces de los radios también debía salir una música en lengua, o noticieros en lenguas, se hacían esas preguntas, se les dieron algunas explicaciones y la gente está a la expectativa, están esperando hasta dónde avanzamos con esto nuevo como dicen ellos, un nuevo cambio. Una forma nueva de educar con lo propio».

«En el momento no estoy ejerciendo en el campo educativo pero sí estuve por allá, haciendo los trabajos, porque allá las costumbres étnicas, como lo mencione anteriormente, ya se han acabado mucho, por eso yo he escogido el tema de la Mitología para volver a aflorar y revalorar las costumbres que se han perdido. la única barrera que se me presentó en cuestión de Etnoeducación fue la siguiente: lo primero que me dijo la comunidad participante... Era que conocemos una sola educación, no la Etnoeducación. Yo les decía: es que la Etnoeducación es lo nuestro, lo que vamos a crear, fundamentado en las bases de la cultura nuestra, no una educación que nos van a implantar, sino que nosotros vamos a generar: Nuevas formas de enseñanza, buscar una metodología para luego educarnos en nuestro medio ambiente y en cuestión de lingüística. Como allá todos los Curripacos ya manejan sus libros, su literatura, ahí ya tienen unas letras conocidas por ellos; ellos dicen que... para qué otras formas de enseñar, creo que usted está es inventando, o nos viene aquí a engañar, usted está haciendo un estudio para enriquecerse. El favorecido va a ser usted no nosotros. Claro que regresando bien a fondo ya con los viejos más que todo, con diálogos a fondo, me dijeron que sí, es importante renovar la cuestión de la mitología nuestra, que los Curripacos realmente están perdidos, porque la mitología nos enseña muchas formas de enseñanza curativa, ya sea botánica, o ritual o el espiritismo, hay cosas buenas dentro de ese mito... aquí nosotros tenemos que buscar lo que nos sirva...».

«Aquí las comunidades también eran paternalistas, o sea que esperaban que todo se lo dieran masticado, tome y listo. Tengo claro que en la comunidad en que yo trabajé, nosotros levantamos la escuela sin ningún material pagado por el estado; usted va y mira esa escuela es hecha sin ningún apoyo económico de ninguna parte, sino la misma comunidad y yo mismo participé construyendo esa escuela y hoy estamos trabajando en cuanto a la planta física y la Etnoeducación. La supervisión llegó como 6 (seis) meses después del curso de Etnoeducación, cuando llegó, nosotros ya estábamos asesorados por el cacique y otras personas interesadas, profesores antiguos, ellos trabajan en educación, ellos mismos nos mandaban cartillas y documentos, textos, para que nosotros buscáramos la forma de cómo concientizar a la misma comunidad. Entonces yo digo, por nuestro lado la comunidad no es pasiva, ahora se ve el cambio, como decían los mismos muchachos. ahora no es el mismo maestro tradicional, son cosas que uno ha vivido, en nosotros no surgen tantas inquietudes porque ya están en práctica, se está viendo que el indígena se está despertando y eso es bueno».

La interculturalidad entonces implica no solamente la posibilidad de recuperar y revalorar algunos aspectos de la cultura propia, sino también la de apropiarse aquellos elementos culturales de otros grupos humanos que se consideren pertinentes, conforme a los intereses y expectativas de la comunidad como decisión social, y la de generar nuevas alternativas a partir del análisis de su historia de interacción particular con otras culturas:

«Cuando hablamos de interculturalidad, tenemos que partir del conocimiento y del respeto por la cultura propia para estar en capacidad de conocer, valorar y criticar las otras culturas. La interculturalidad presupone también, el reconocimiento del indígena como miembro de la sociedad y por ende, con todo el derecho a actualizarse tecnológicamente».

«La necesidad de revaloración no puede ser la única, ni debe serlo, porque en un mundo como el actual sería una especie de ceguera no entender que con toda la diversidad cultural que existe, debe haber un cúmulo de experiencias, conocimientos y sabores que pueden ser importantes para mi comunidad en términos, por ejemplo, de la ciencia: uno no puede ignorar que un motor fuera de borda es producto de un conjunto de conocimientos que son patrimonio de la humanidad».

«Dentro de la diversidad cultural surgen entonces también, necesidades de apropiación y mediante una reflexión (y no por un capricho), yo puedo decir, ésto le sirve a mi comunidad, es útil para la vida de mi colectivo social. Dentro de las mismas culturas de la Orinoquia y de la Amazonía, uno debe apropiarse de sus lenguajes, son útiles para la vida, pero existe, sin embargo, otra necesidad que no se menciona para nada y que es fundamental en el programa de etnoeducación. Es la necesidad de generar nuevas formas, nuevas alternativas, es decir, la cultura está hecha por los hombres, fue construida por los seres humanos y por lo tanto puede ser reconstruida por los mismos seres humanos».

Teniendo en cuenta estos principios, un estudiante nos comentaba (seis) meses después:

«Nosotros comenzamos primero mirando y partiendo de lo propio y viendo dónde comienza lo nuestro, viendo qué hay en otra parte que nos pueda servir en ese proceso. Primero empezar por lo nuestro, qué necesitamos, qué ideas tenemos, qué podemos valorar, revalorar inclusive y ver otras culturas hasta de pronto a otras comunidades con las que anteriormente se hacían intercambios, entonces estamos en ese proceso. El programa es el propio, de acuerdo a las necesidades».

Con el fin de enriquecer aún más este concepto de interculturalidad, nos detendremos brevemente en nociones bastante trajinadas en la actualidad como son la recuperación y la revaloración cultural, la identidad, la autonomía y la autogestión.

La Identidad, la Recuperación y Revaloración Cultural.

Son numerosas las intervenciones de representantes de comunidades indígenas y de organizaciones que enfatizan el derecho y la importancia de reconocerse como perteneciente a un grupo social determinado por compartir un idioma, unas costumbres sociales, económicas y políticas particulares. Este hecho, que puede parecer simple, dista mucho de serlo para quienes consideran que son razones suficientes para «luchar» y procurar, en la medida de lo posible, que estas culturas diferenciadas no perezcan en forma definitiva. Encontramos entonces opiniones que se refieren a «la importancia de nuestra lengua, de recuperar nuestra costumbres y valores nuestra cultura, en aras a lograr la identidad perdida. Incluso hemos escuchado con frecuencia comentarios que hacen toda una apología de la vida aborigen antes de la llegada de los conquistadores, desconociendo los innumerables conflictos de dominación y colonialismo que existían entre los diversas culturas de América.

Son muchos los interrogantes que ésta posición suscita: Desde este punto de vista, ¿se concebiría que la única alternativa viable para las culturas aborígenes, está en recuperar y revalorar su cultura y tradiciones?, ¿Qué diferencia existe entre estos términos?, ¿Bajo el supuesto de conseguirlas, esto nos daría la identidad perdida?

Cuando hablamos de identidad en términos generales, nos referimos a ciertas características particulares que nos presentan como diferentes a otros y por ende reconocibles en cualquier contexto. Y como personas, tenemos el derecho a ser reconocidos como portantes de determinados rasgos físicos y sociales que nos identifican y que en general la historia ha negado a los grupos étnicos minoritarios; por esta razón, cuando lo que nos identifica se va diluyendo a través de la historia, especialmente porque otros han considerado que nuestras características no son relevantes (y nos hemos venido convenciendo de ello), es preciso recuperar y revalorar esos rasgos, Pero:

«La identidad de hoy en día, no solamente la identidad tradicional que se va preservando, sino también la que se va reconstruyendo y puedo decir que es una identidad semejante, pero no idéntica a la identidad del pasado».

Sin embargo, ello no nos impide de ninguna manera la posibilidad de interactuar con otras personas con características a su vez propias. El problema surge cuando se considera que en la interacción con otros diferentes, yo no tengo nada que aportar y por tanto, me avergüenzo y niego lo mío y trato de parecerme al otro. Esto ocurre por ejemplo, cuando un nativo indígena se niega a hablar en su propio idioma, negando así sus propios ancestros con tal de no ser llamado «indio», por temor a ser ubicado en los estratos más bajos de nuestra sociedad. Sobre este particular, se aportaron los siguientes elementos:

«Pues precisamente hacíamos esa pregunta, porque muchas veces, tocábamos el tema ese, por ejemplo un muchacho sale a Bogotá, dicen que regresa y lo propio a uno no se le olvida: ¿él que dice? Es como uno decir: a mí me enseñaron a jugar ajedrez pero ya se me olvidó, es lo mismo, que se le haya olvidado algo, pero no todo. Desconocen totalmente aquí cuando vienen, sus valores, entonces: ¿Esto qué es? (sabe que es casabe), pero dice, ¿cómo se come?

«Muchas veces caemos en el error de que uno mismo como maestro, se avergüenza de lo que es uno; allá por ejemplo, el caso de Carpintero donde trabajé dos años, cuando empezó eso de la Etnoeducación, pues hablábamos que el maestro le da pena bailar, así mismo la gente tampoco bailaba, pues nosotros con el compañero, intentábamos bailar, pues no sabíamos hablar netamente el idioma de ellos, sin embargo, acompañábamos, decíamos ¿Qué hacemos nosotros? si ustedes no colaboran con lo que nosotros estamos hablando...»

«El propósito que estamos buscando en Etnoeducación, es para que la sociedad indígena se refuerce, tenga una identidad cultural, es decir, para que no se pierda la imagen del indígena, tendiendo en cuenta las diferentes estructuras que tiene cada grupo».

«Como personas, tenemos valores humanos, una estructura propia que deben ser respetados, lo mismo que nuestros intereses y necesidades».

Sobre la recuperación cultural, algunos de los participantes anotaban: «Le veo mucha importancia a este encuentro porque es una forma de adquirir conocimientos para conservar o hacer volver a revivir la cultura nuestra».

«...Lo que nos interesa, son las comunidades, porque de ahí parte todo un conocimiento que es el que se busca precisamente rescatar; conservar de ellas algunos aspectos que están en un proceso de extinción, más en regiones donde se ha establecido una fuerte colonización...»

Sin duda hay elementos culturales susceptibles de recuperar como son por ejemplo, la tierra usurpada, el lenguaje (cuando éste aún no ha desaparecido por completo), la historia:

«Recuperar todos estos procesos, casi que es reescribir la historia de cómo nos hemos creado, de cómo hemos sido socializados, de cómo hemos aprendido en nuestras comunidades. recuperar esa historia, es recuperar unos saberes que están en vía de extinción, recuperar unas costumbres que se están destruyendo, recuperar unas prácticas que son fundamentos de identificación cultural. Podemos observar que el problema de la socialización en las comunidades indígenas, en estos momentos, es un problema que tiene que ver con la pérdida de identidad cultural.

Es prioritario recuperar los diferentes saberes que existen en la comunidad, no únicamente la lengua, el punto de partida es la recuperación de la lengua y a través de ella, la recuperación de las otras cosas que se han ido perdiendo».

«A los cuatro sitios donde fuimos inicialmente, les gustó trabajar en el origen, eso fue lo primero, queremos saber de dónde venimos para contarlo a nuestros hijos, que ellos ya nos lo preguntan, pero al menos sí vamos a empezar con el origen y medicina tradicional».

Sin embargo, existen otros rasgos culturales como el trueque, o la recompensa por parte del novio a la familia materna con ocasión de un matrimonio, o determinadas ceremonias rituales que han perdido toda su connotación social y pretender recuperarlas, en muchos casos, no sería más que hacer ridículas representaciones de ellas sin sentido. No podemos olvidar que todas las culturas son dinámicas y que por tanto cambian. Existen cambios generacionales, más cuando son culturas que han sido sometidas de manera abrupta a otras formas de vida que se constituyen en modelos para imitar. Por tanto, aunque es importante, no basta con mantenernos en lemas como «recuperar nuestra cultura», no es suficiente, no podemos, (afortunadamente), volver al pasado:

«Existen dos mil culturas más como para que nos demos el lujo de encerrarnos en la nuestra, o sea, afianzarnos en lo que vemos propio solamente. Ignorando al extraño que también tiene cosas interesantes y útiles para la vida. El camino fundamental por el cual podemos lograr comprender otras culturas, es participando en la determinación del contenido, de esos contenidos con nuestro lenguaje, sin aislarnos de otras culturas que puedan aportarnos elementos muy valiosos».

De manera similar, podemos resaltar que no basta con que seamos miembros de una cultura para decir que la conocemos; las culturas hay que pensarlas, tenemos que voltearnos a mirarlas. No solamente porque fueron anteriores a la denominada «cultura occidental»,podemos afirmar que son perfectas y que por tanto se debe volver a ellas. tenemos la posibilidad de criticar nuestras culturas, hay aspectos positivos, hay aspectos negativos, ninguno de nosotros piensa afortunadamente lo mismo que los abuelos, ni ninguno de nuestros nietos pensará igual a nosotros. En eso consiste justamente el movimiento de las culturas y por eso tenemos la posibilidad de pensar.

Muchas de las comunidades indígenas del país y también de América están pasando por un proceso de recuperación de sus características y de revaloración de su cultura para llegar a reconocerse como diferentes, más no inferiores a la cultura hegemónica. estamos siendo testigos de ello de una u otra manera y dentro de ese pensamiento, la Etnoeducación propicia mediante el aumento de la capacidad social de decisión de los grupos étnicos, la posibilidad de que establezcan, entre diversas alternativas, la que más les conviene, según sus aspiraciones o según sus necesidades y conforme a sus proyectos.

Sin embargo, lo que nos proponemos no es tarea fácil, ninguna obra humana lo es; los cambios exigen todo un proceso de pensamiento y reflexión. La experiencia que nos comentaba un indígena sobre algunas que viene realizando en su comunidad, así lo ilustran:

Es sorprendente el contraste tan tremendo que existe entre la nueva generación y las anteriores, o sea entre el joven y el viejo; en la chagra, en la selva hay que trabajar mucho y nosotros con frecuencia no queremos. También los viejos deberían tener en cuenta ese proceso que nosotros hemos sufrido: ¿Por qué esa disparidad de ver las cosas, de idear, de pensar?. Digo ésto porque, por ejemplo, en la comunidad donde yo vivo, cuando fuimos a trabajar, cuando empezamos a hablar de todas estas cosas de recuperar nuestra cultura, los viejitos comenzaron a preguntar ¿Quiénes son?, ¿qué hacen?, ¿a que vinieron?, entonces les comenzamos a comentar, de todo, y el viejito, dijo: ¿A eso fue a lo que llegaron los espíritus de nuestros abuelos?, esa fue la primera pregunta del viejito. Primero los blancos, dijo, nos acabaron toda esa cultura, por eso se acabó todo y ahora ellos mismos vienen a sugerir que la revivamos, después de haber terminado con todo. Entonces esa pregunta lo lleva a uno a pensar, eso es lo importante que veo, cómo piensan los viejos, de qué manera ven los viejos esas cosas, por eso hay que trabajar, tanto la nueva generación como los otros, es un trabajo difícil, pero hay que pensarlo».

Por otra parte, la revaloración cultural, a nuestro modo de ver, resulta imprescindible en este proceso (aunque también con ciertos límites), para lograr la identidad cultural de los grupos étnicos, su reconocimiento como comunidades con características propias, debido a su misma historia: durante siglos hemos visto cómo las políticas gubernamentales, no solamente desde el punto de vista educativo, sino económico y social, han estado orientadas a procurar su desaparición, sino física, de formas de pensar, ésto en aras de la conformación del concepto de «Nación Soberana». Nos hallamos ante una situación evidente de desequilibrio en la interrelación entre los grupos aborígenes y la «sociedad nacional», pues mientras la sociedad hegemónica considera que posee todo: conocimiento, tecnología, formas sociales, políticas y económicas «desarrolladas», «progresistas», a las comunidades aborígenes se les concibe carentes de ello y además ignorantes e inferiores, no desarrolladas, ni progresistas. Esta situación ha hecho que exista poca o casi ninguna valoración de las culturas aborígenes, (incluso en oportunidades, por parte de los mismos indígenas), y ha sido también factor para justificación de políticas integracionistas de ellas a la vida «nacional». Por tanto, la valoración cultural de los grupos étnicos es fundamental para su supervivencia como grupos diferenciados, con características propias y como fuentes de conocimiento y de alternativas de vida distintas.

«...Muchas veces uno sale desempeñando su trabajo en el magisterio, pues a uno siempre siguen considerándolo: «pero este indio qué va a poder», entonces ¿por qué hacen eso?, a uno lo sigue considerando como un objeto, un pobrecito, todavía como pidiendo por ahí cualquier limosna o cualquier.. .como si no tuviera algún conocimiento estructurado, conocimiento de la naturaleza. Yo digo ésto porque a mi me pasó un caso con unos compañeros, que trabajan en el CEP del Guainía, pegaron una cartelera grande: "Ojo con la Etnoeducación, porque todos los indios nos van a quitar el puesto a nosotros"».

«La Etnoeducación partiría del reconocimiento de que cada etnia, cada cultura, tiene sus propias necesidades de acuerdo a su situación geográfica, a su situación histórica, de acuerdo a sus dirigentes. Parece que la preocupación común es la de revalorar la cultura, significa por tanto que se ha "pordebajiado", que tradicionalmente se ha tenido con menor valía, por consiguiente, hay que volver a recuperarla. Revalorar la cultura es hablar en el propio lenguaje, intentar enseñarlo y escribirlo, intentar enseñar en el propio lenguaje algunas cosas, intentar registrar algunas leyendas».

Sin embargo, cuando mencionamos que la revaloración a su vez, debe concebírsela dentro de ciertos límites, nos referimos a que por sí misma la revaloración (como la recuperación), no es suficiente pues estaríamos negando la interculturalidad, esto es, la posibilidad de apropiarnos elementos de otras culturas y de generar nuevas formas que respondan a los intereses y necesidades comunitarios.

«Revalorando solamente se puede caer en el extremo de hacer el racismo a la inversa: revalorar lo propio significa también encontrar los valores del otro. Solamente sobre una base compartida puedo revalorar, reconozco mis valores pero para ponerlos en relatividad con los del otro, con otra etnia, otra cultura, sea ésta negra, amarilla, blanca...
Revaloración entonces significa poder entrar en la diversidad, o a la apropiación o a la crítica. Por ejemplo, rasgos culturales como la prostitución, el alcoholismo, etc. son rasgos que debo rechazar con razones, no de índole moral, sino de peso cultural, de peso social».

«Con base en todo ésto la pregunta es. ¿cómo construir un programa que revalore la cultura, las costumbres, las formas de trabajo, la lengua? Cómo construir un programa que además apropie nuevas formas productivas, organizativas?».

En relación con los conceptos de recuperación, revaloración y apropiación escuchemos la síntesis de un trabajo de grupo realizado por los estudiantes, en el encuentro siguiente, seis meses después:

«Estuvimos de acuerdo en la recuperación y revaloración de la cultura... hay que diferenciar las cosas buenas y las cosas malas remplazarlas, entre esas cosas, las que sirven a veces para exterminio, como son las maldiciones o la magia y el veneno, etc. eso no se debe recuperar, por otro lado también la apropiación de elementos de otras culturas, a veces son buenas y útiles para la vida cotidiana, es decir debemos, escoger lo mejor. Otro compañero dijo que revalorar no solamente la cultura, sino los objetos, las artesanías, la convivencia, la unidad para defender los derechos, lo bueno recibirlo y lo malo rechazarlo, otro compañero dijo defender y recuperar el elemento histórico de cada etnia, o sea el marco ideológico o la filosofía que de acuerdo a la historia de cada etnia existe, que es como el patrimonio cultural, entonces por eso el compañero dijo ésto. Otro compañero manifestó que buscar una meta que no se quede en la investigación de nuestras etnias, sino más bien ampliar los conocimientos intercambiando trabajos con otros grupos, mejor dicho lo que estamos haciendo acá prácticamente; y otro dijo, la resistencia a la cultura hegemónica nos dio valor, a sostenernos y sobrevivir, nos está llevando a autodescubrirnos por medio de la Etnoeducación».

Por su parte un representante del Guainía anotaba:

«Yo digo ésto, en la región del Guainía, no es que seamos tan positivos, porque yo soy un tipo de la región que me preocupo bastante, y veo la necesidad de hacer muchas cosas pero encuentro impedimentos, no en el sentido de uno mismo, sino factores que se constituyen en barreras. Sin embargo, uno mismo tiene ese sentimiento de despertar, muchos jóvenes de allá piensan de una manera positiva y eso no es que seamos pasivos inclusive hasta los más viejos, lo que pasa es que la expresión tal vez, es un poquito más aguda para nosotros, no es tan fácil, como podamos pensar, pero, sin embargo, el porcentaje de las personas que ya están concientizando a la otra gente ya va en aumento, y en cuestión de recuperación y revaloración, los estamos haciendo y también buscando la manera de apropiarnos de otras culturas para poder surgir...».

 

LA AUTONOMIA Y LA AUTOGESTION
(Continuación)

 

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