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Encuentros de
Pastoral
Afroamericana

 

Tomado de IGLESIA Y PUEBLO NEGRO “Cuadernos de Pastoral Afroamericana” 7-8 2ª Edición, junio 2001 Pastoral Afro - Conferencia Espiscopal Ecuatoriana Centro Cultural Afroecuatoriano Levantamiento de textos: Gabriela Viveros y Catherine Chalá Auspicio: CELAM Diseño y Diagramación: Yadira Proaño Impresión: Gráficas Iberia Portada: “Cruz Cósmica Africana, símbolo de la Amistad”
PARA PEDIDOS: QUITO: Centro Cultural Afroecuatoriano Calle José Luis Tamayo 985 y Lizardo García Casilla 352 Suc. 12 de Octubre. Telf. 524-429 Pastoral Afroecuatoriana - Conferencia Espiscopal Av. América 1805 y Av. La Gasca Casilla 1081. Telf. 223-137

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Indice

Presentación

Introducción:
Camino de las Comunidades Cristianas Negras y Encuentros de Pastoral Afroamericana (EPAs)

Primer EPA:
Religiosidad Popular y la Cultura Negra

Segundo EPA:
Los Afroamericanos en situación rural y urbana.
Sugerencias pastorales

Tercer EPA:
Identidad e Historia del Afroamericano
A la luz de la Historia de la Salvación

Cuarto EPA:
La Familia Afroamericana

Quinto EPA:
Hacia un Proyecto Afroamericano de Educación Liberadora

Sexto EPA:
Espiritualidad Afroamericana y Expresiones Religiosas

Séptimo EPA:
Jesús, luz y liberador del Pueblo Afroamericano

Octavo EPA:
Solidaridad y Desarrollo Alternativo en las Comunidades Negras

Centro Cultural Afroecuatoriano


Presentación

La toma de conciencia respecto a la falta de conocimiento profundo y sistemático del pueblo afroamericano y la necesidad de buscar caminos de evangelización, que respeten nuestra identidad, cultura y tradición fueron y son las causas principales que llevaron a la realización de los Encuentros de Pastoral Afroamericana, EPAs.

Esto lo entendió muy bien S.S. Juan Pablo II quien pidió “Potenciar la atención pastoral y favorecer los elementos específicos de las comunidades con rostro propio”. (Cfr DSD, Mensaje de Juan Pablo II a los Afroamericanos)

Los EPAs iniciaron como una respuesta desde dos Iglesias particulares, la de Esmeraldas-Ecuador y Buenaventura-Colombia, pues respondía a las inquietudes de varios Agentes de Pastoral que visionariamente comprendieron que el trabajo pastoral que desarrollaban en las comunidades negras tenía requerimientos mucho más específicos y con formas propias que no diluyeran toda la riqueza cultural de las mismas.

Inquietudes estas que fueron teniendo eco en otros negros y negras, religiosos (as), sacerdotes y Obispos, quienes fueron abriendo espacio y valorando este proceso e involucrando cada vez a más países como Panamá, Costa Rica, República Dominicana, Honduras, Guatemala, Nicaragua, Estados Unidos, Haití, Venezuela, Perú y Brasil; este último acogerá a los afroamericanos del VIII EPA, cuyo tema será “Comunidades Negras: Solidaridad y alternativas”.

En la actualidad, nos encontramos sumergidos en un mundo neoliberal y globalizante donde se da prioridad a la oferta y la demanda, y donde lo que no entra en esos parámetros se desecha, echando al traste con los sueños y utopías de los pueblos y culturas, entre ellos los del pueblo afroamericano; es necesario, más que nunca, mantener las raíces históricas, culturales y hasta utópicas del pueblo negro.

Esta recopilación de materiales de los EPAs busca precisamente dar una visión clara del camino recorrido por los afroamericanos, de la mano de sus agentes de pastoral, en la reflexión de temáticas específicas como las grandes directrices de lo que es la pastoral afro, la identidad e historia de los afroamericanos, la familia afroamericana, la etnoeducación, la espiritualidad y expresiones religiosas, las propuestas alternativas de solidaridad afroamericana; es decir esta publicación resalta la importancia y la influencia que han tenido todos y cada uno de estos encuentros, dando muestras visibles del avance del movimiento negro en América y el Caribe.

Todo este proceso de los afroamericanos y afroamericanas, iniciado hace dos décadas y que avanza con pie firme, a inicios de este nuevo milenio da cuenta de cómo nuestra memoria histórica se ha convertido en un valor que al mismo tiempo nos motiva y anima la consolidación de las comunidades negras, promoviendo grupos, organizaciones de hombres y mujeres negras que fortalecen y consolidan el movimiento negro en cada uno de los países.

Es placentero poder presentar esta publicación; consideramos que será de gran utilidad para quienes deseen tener una panorámica de lo que ha significado el trabajo de los EPAs en cada uno de los más de 15 países donde se desarrolla la pastoral afroamericana. Este recorrido por el mundo de la pastoral afroamericana nos abrirá horizontes, nos dará pautas para establecer las líneas prioritarias del trabajo a realizar en cada comunidad, región o país.

La celebración del Jubileo del Pueblo Negro, es una buena ocasión para vivir momentos de acción de gracias y de revisión, que nos ayuden a retomar con nuevas fuerzas la esperanza puesta en Cristo como protagonista del tiempo de gracia en la Iglesia y en la sociedad actual.

Mons. Eugenio Arellano, mccj
Obispo de Esmeraldas
Presidente del SEPAFRO-CELAM


Camino de las Comunidades Cristianas y
Encuentros de Pastoral Afroamericana (EPAs)

 

1. INTRODUCCIÓN

2. RAICES REMOTAS

3. HACIA UNA PASTORAL ESPECÍFICA AFRO

4. PREPARACIÓN A LOS EPAS

5. LOS ENCUENTROS CONTINENTALES DE PASTORAL AFROAMERICANA (EPAS)

6. ALGUNAS OBSERVACIONES GENERALES
 

ANEXOS

1. ¿QUÉ ES LA PASTORAL AFROAMERICANA?

2. OBJETIVOS

3. ¿QUIÉNES HACEN LA PASTORAL AFROAMERICANA?

4. LA SEPAC
 

BIBLIOGRAFÍA
 



 

1. INTRODUCCIÓN

Los Encuentros de Pastoral Afroamericana surgieron por las inquietudes de los agentes de pastoral, que estaban trabajando en las comunidades negras, en la década de los años 70.

En los EPAs nos animamos en el camino a nivel continental, sintiéndonos ya una fuerza en la iglesia, una presencia activa, enriquecedora y cuestionadora, desde la base constituida por las Comunidades Cristianas Negras (CCN).

1.1. El Papa ha manifestado su afecto a “poblaciones afroamericanas, que representan una parte relevante en el conjunto del Continente y que con sus valores humanos y cristianos, y también con su cultura, enriquecen a la Iglesia y a la sociedad en tantos países (Juan Pablo II, Mensaje a los Afroamericanos n0 2). Y añade “...se desea potenciar la atención pastoral y favorecer los elementos específicos de las comunidades eclesiales con rostro propio” (nº 4).

1.2. Los obispos de América Latina en Santo Domingo declararon:

“Queremos acercamos a los pueblos afroamericanos, a fin de que el evangelio encarnado en sus culturas manifieste toda su vitalidad y entren ellos en diálogo de comunión con las demás comunidades cristianas para mutuo enriquecimiento” (SD nº299).

Nuestras iglesias particulares se comprometen a trabajar en una evangelización inculturada, que se encarne en las culturas indígenas y afroamericanas” (SD nº 302).

¿De dónde brota este mensaje, si en los años ‘70 casi no se trataba el tema en los documentos de los obispos y mucho menos de las Conferencias Episcopales de América Latina?

Es preciso volver atrás y descubrir las fuentes remotas e inmediatas para comprender un camino.
 

2. RAICES REMOTAS

2.1 La esclavitud ha existido desde el comienzo de la humanidad, pero en el imaginario colectivo de la civilización occidental parece que se olvida, y se asocia esclavitud con los africanos deportados a América por motivos económicos, disfrazados con otras motivaciones de orden social y religioso.

Lamentablemente, la Iglesia no les ha dado la debida atención espiritual y material (Puebla nº 8); mientras que obispos, religiosos y sacerdotes, como las autoridades civiles y militares de la época, han aprovechado del trabajo de los esclavos, considerados 'manos y los pies del patrón’.

A los descendientes de los esclavos se les ha dado una evangelización superficial que, a pesar de todo, ellos han sabido asumir y profundizar en las Comunidades Cristianas Negras, llegando a tener auténticos santos como San Martín de Porres, en Lima.

Poco se dice en los Concilios Provinciales de las Américas sobre la asistencia espiritual a los negros. Aunque ha habido casos ejemplares de sacerdotes, religiosos y obispos que se preocuparon por la evangelización de los africanos y sus descendientes, han preparado catecismos adaptados, inclusive en lenguas africanas. También han luchado en defensa de los derechos de los negros. Por ejemplo, en la América Portuguesa hubo los padres jesuítas: Gonzalo Leite (1546-1603) sustentaba que “ningún esclavo de Africa o de Brasil es justamente cautivo”. Su posición se volvió demasiado incómoda y, por eso, fue obligado a regresar a Portugal, en 1586, calificado como “inquieto”.

El P. Miguel García (1550-1614) combatió, sobre todo, la existencia de esclavos en las casas religiosas, práctica común en la época. Los superiores lo devolvieron a Portugal, considerándole “muy afligido de escrúpulos”. En la América española recordamos a Mons. Bartolomé de Las Casas, a los frailes capuchinos Epifanio Moirans y Francisco José Jaca y Aragón, a los sacerdotes Balthasar de la Fuente y Miguel del Toro, y al Obispo Casstani.

Las Cofradías fueron un vínculo de enlace y de presencia del negro en la Iglesia, me refiero al mundo luso-hispano.

Mucho queda por descubrir en cuanto a la espiritualidad del esclavo y del cimarrón, tanto los que conservaban mas cuidadosamente las religiones africanas, como los que iban aceptando la imposición de la fe católica y los que la rechazaban, o mejor dicho no creían, realizando su propia síntesis.

2.2 A partir de la manumisión, casi no se hace referencia a los negros y generalmente se hace referencia al negro como folclor. Se les da una formación religiosa ‘igual para todos’, salvo algunos agentes de pastoral que respetaban sus tradiciones, mientras otros las detestaban, las prohibían y hasta tomaban medidas en contra de los que trataban mantenerlas, como en la costa sur del litoral pacífico colombiano (cfr. Peter Wade ‘Gente negra, nación mestiza’, Editorial Universidad de Antioquia, Bogotá, 1.997, pag.345-347)

2.3 A pesar de todo, el hombre negro ha sobrevivido y ha mantenido su manera de vivir, sentir, comer, vestir, trabajar, cantar y bailar. En lo religioso, conserva los velorios, los chigualos, los alabados; su organización con síndicos, empleados de la iglesia, catequistas y guías de comunidad.

El Papa valoriza lo afro tanto en lo cultural como en lo religioso, por eso insiste en que ‘Esta fidelidad a su propio ser y patrimonio espiritual es algo que la Iglesia no sólo respeta, sino que alienta y quiere potenciar, pues... toda realidad auténticamente humana, es expresión de dicha imagen, que Cristo ha regenerado con su sacrificio redentor’ (Ibid. nº 3).
 

3. HACIA UNA PASTORAL ESPECÍFICA AFRO

Los negros relacionados o no con la Iglesia, herederos del racismo y la discriminación coloniales y de la época post-manumisión, muchas veces no se identificaban como tales y preferían el término “morenos”. Tenían reservas en reunirse y hablar de su realidad y problemas. Evitaban hablar de temas como Africa, esclavitud, tradiciones culturales afro... para no aparecer ciudadanos de segunda categoría.

Los trabajos de investigación socio-cultural de los años setenta, insistían en la “invisibilidad” del negro en América Latina, a pesar de superar los 100 millones. Todavía hoy no se logran datos concretos, ya sea por dificultades reales, como saber quien se identifica como negro ya sea por las clases dominantes, que impiden que los afroamericanos tomen conciencia del número y fuerza, porque tendrían un peso significativo en las elecciones y en la política de los diferentes países.

Los afrolatinoamericanos cuentan además con otras ventajas, que no tienen por ejemplo los indígenas, como es el apoyo implícito o explícito de los 30 millones de negros de los Estados Unidos y de los 860 millones de africanos. Existen formas de solidaridad continental e intercontinental, inclusive con los millones de africanos que viven en Europa.

En esa época la Iglesia venía trabajando en medio de los grupos negros, por lo general, con una “pastoral igual para todos”, o sea occidental-blanca. También para la Iglesia, el negro era fundamentalmente “invisible”.
 

3.1 Marco socio-político afro

3.1.1 El Panafricanismo en América del Sur es casi desconocido, y poco se ha publicado sobre el tema, pero es una realidad que se ha dado desde que los negros pisaron América, a través del sistema esclavista, que los ha unificado por lo menos con relación a la ley, y de la resistencia negra, pasando por el movimiento abolicionista y llegando a los grandes animadores negros como Wellington B. Du Bois, Marcus Garvey y los Congresos Panafricanos: París 1919, Londres 1921 y 1923, New York 1927 y Manchester 1945, que fue el más politizado, porque se buscaba la independencia de los pueblos africanos y, como medio, la organización de las masas.

3.1.2 En los medios intelectuales, animados por las luchas de los grupos que se formaron alrededor de la Revista Presence Africaine, con sus representantes Aimée Cesaire y Leopold Sedhar Senghor, surgió el deseo y la voluntad de afirmación de la identidad y la cultura afroamericana.

3.1.3 Por los años ‘60, se leían autores como Richard Right, James Baldwin, y se tomaba inspiración en el Poder Negro de Carmichael, en la lucha de Malcom X, o en la resistencia no violenta de Martin Luther King. Sus escritos eran estudiados y se difundían, tratando de adaptar los temas a la realidad afrolatinoamericana.

3.1.4 En Latinoamérica, los abanderados fueron Manuel Zapata Olivella, Leon Damas, Abdias do Nascimento. Los negros latinoamericanos canalizaron las nuevas ideas. Una de las tantas formas fue la celebración del primer Congreso de la Cultura Negra de las Américas, realizado en la ciudad de Cali-Colombia, en 1977, con el patrocinio de la UNESCO.
Mas allá de los objetivos del Congreso, se logró expresar la profunda inquietud de los negros de la Diáspora (Cfr.Congresos de Cultura Negra de las Américas - Ediciones Afroamérica - Quito 1989).
Es significativo que los grupos formados al comienzo de los años 80 asumieran nombres como: Movimiento Afroecuatoriano Conciencia en Ecuador (1981), Grupos Unión y Conciencia Negra en Brasil, Conciencia Negra, etc.

3.1.5 Un aporte significativo ha sido dado por el programa “Cultura Negra y Teología” del CMI... ya sea por los dos encuentros de Río de Janeiro 1989 y Sao Paulo 1996, ya sea por las actividades realizadas por la coordinación en diferentes países de América Latina y en diferentes categorías de personas, promoviendo el espíritu ecuménico y la recíproca apreciación entre las religiones. (En esta tarea tuvieron un rol importante personas como Mons. Rodríguez da Silva).

3.1.6 Es importante reconocer el fortalecimiento de las organizaciones negras en los diferentes países y las federaciones por área y a nivel continental.
 

3.2 Marco Religioso Afro

3.2.1 El Vaticano 11(1964) y La Asamblea Episcopal de Medellín (1968) y la correspondiente renovación pastoral y teología de la liberación, manifestaron que no había otro camino auténticamente evangélico, que no pasara por las culturas y ¡a opción por los pobres, ya que la mayoría del continente estaba sumida en la pobreza y miseria, sin olvidar la violencia estructural y el pecado social.

3.2.2 La pastoral indígena abrió el camino en la Iglesia latino-americana, para que se reconociesen las diferentes culturas y se propiciara un trabajo pastoral especifico.

El Encuentro de Melgar (1968) ha sido fundamental en este proceso, desde una óptica misionera. Utilizó también una amplia encuesta a más de 500 misioneros y a 53 Superiores. En el capítulo sobre “Algunos problemas más urgentes de la Iglesia Misionera en América Latina”, entre otros, reconoció que en América Latina se da la pluralidad de las culturas ‘y un gran mestizaje cultural de indios, negros, mestizos y otros’. Estas diferentes culturas no son suficientemente conocidas ni reconocidas en sus lenguajes, costumbres, instituciones, valores y aspiraciones. La integración a la vida nacional se entiende mas bien como ‘destrucción de sus culturas’ (Cfr. pág.15). El documento hace una descripción de las diferentes áreas donde se dan Religiones Afro, como en Brasil, Haití, Cuba, etc. y la Religiosidad Afro, como en la Costa Pacífico, Perú, Colombia, Ecuador (Ibid, Pag.25-27).

3.2.3 Puebla y los Afroamericanos. El P. Gorsky, secretario del DEMIS, según los datos recogidos en preparación a Puebla, a través de las Conferencias Episcopales, afirmaba con relación al número de los afroamericanos: “La cifra oscila entre los 75 y los 95 millones, o sea del 20 al 25% de la población total..., son muy poco conocidos... viven actualmente marginados de la pastoral” (Cfr. Encuentro “Ad Gentes”, Lima, febrero 1981).

A diferencia de los otros grupos humanos, el comentario se limitó a una página de preguntas, revelando el desconocimiento de la Iglesia sobre “las poblaciones afroamericanas, que representan una parte relevante en el conjunto del continente”, como dijo Juan Pablo II en Santo Domingo, en 1992. La Asamblea de los Obispos en Puebla (1979), interesada por la evangelización de las culturas, recuerda como la cultura afroamericana es un componente esencial del mestizaje racial y cultural, que ha marcado fundamentalmente el proceso cultural de América Latina (cfr. P. 409-415).

Reconoce que los afroamericanos fueron “tantas veces olvidados” (Cfr. P. 335), que “pueden ser considerados los más pobres entre los pobres” (Cfr. P. 34) y que “se encuentran en una necesidad especial de evangelización” (P. 365). Por eso pide: “Den los presbíteros prioridad en su ministerio al anuncio del evangelio a todos, pero muy especialmente a los más necesitados... los grupos afroamericanos, integrando la promoción y la defensa de su dignidad humana” ( P. 711)

Los EPAs acogieron y profundizaron en estas orientaciones de los obispos latinoamericanos.

3.2.4 De Puebla a Santo Domingo, la Iglesia Latinoamericana ha ido tomando conciencia de la presencia del pueblo negro, su importancia y la necesidad de una evangelización, acompañada por una pastoral específica.

Como hemos visto más arriba, Juan Pablo II ha logrado comprender las aspiraciones de las Comunidades Cristianas Negras, y en forma sintética las expresó en el Mensaje a los Afroamericanos, indicando a los Obispos el camino a seguir durante la Asamblea General de 1992.

El Santo Padre Juan Pablo II reconoció el derecho que tienen a formar comunidades eclesiales con rostro propio negro, en base a su identidad, patrimonio espiritual y a los muchos valores evangélicos presentes en su cultura. Aseguró también que la Iglesia se comprometía no sólo a respetar, sino también favorecer y potenciar la pastoral afroamericana, para que ellos aporten con sus riquezas a la Iglesia Universal.

Retomando al discurso pronunciado en New Orleans, Juan Pablo II dijo: “Vuestro patrimonio cultural negro enriquece a la Iglesia y completa su testimonio de universalidad” (Cfr. Iglesia y Pueblo Negro 1-2, pág. 18-21)

La Asamblea de los Obispos de América Latina en Santo Domingo (1992), se hizo intérprete de los 120 millones de católicos negros de América Latina; y en las líneas prioritarias, se los ha tomado en cuenta, junto con los indígenas y todos los oprimidos y empobrecidos del Continente.
 

4. PREPARACIÓN A LOS EPAS

En este marco de referencia es fácil descubrir como el camino de la pastoral afro ha sido fruto del Espíritu y nacido del pueblo negro en la Iglesia.

Una primera etapa fue la de la sensibilización y de la concientización en los mismos ambientes eclesiales “ajenos” a la problemática afro y a la necesidad de una pastoral adaptada y enmarcada en su vida y cultura.

Desde 1976, P. Rafael Savoia, misionero comboniano, responsable del Secretariado de Catequesis del Vicariato Apostólico de Esmeraldas, con la aprobación de Mons. Enrique Bartolucci, hizo un primer sondeo sobre la posibilidad de un encuentro de los que trabajaban con las comunidades negras del Pacífico.

En 1977, el P. Rafael Savoia, realizó un viaje por Brasil y Colombia para tomar contactos. En Buenaventura, P. Miguel Angel Mejía, que fuera colaborador de Mons. Valencia Cano y Director del Instituto Mathías Mulumba, apoyó la idea. Aprovechando la presencia de un equipo de la organización católica Alemana “Misereor”, consiguió la promesa de financiar un encuentro, lo que facilitó la aprobación de Mons. Heriberto Correa Yépez, Obispo de Buenaventura.

La Comisión organizadora del I EPA, escribía en noviembre de 1979:

“A instancia del Señor Obispo de Esmeraldas, ha surgido la posibilidad de realizar un Encuentro de Pastoral Negra de carácter preliminar. La idea propuesta ha sido acogida por el Vicariato Apostólico de Buenaventura, que espera contar con el apoyo decisivo y generoso de los prelados interesados, para iniciar así felizmente un proceso de integración pastoral”.
 

5. LOS ENCUENTROS CONTINENTALES DE PASTORAL AFROAMERICANA (EPAS)

I EPA, el primer Encuentro de Pastoral Negra de la Costa Pacífica, se realizó en Buenaventura-Colombia, del 18 al 21 de marzo de 1980. El tema fue: “Religiosidad Popular y Cultura Negra”.

Nos pusimos preguntas como:

¿Puede hablarse de una cultura afroamericana? ¿ Es el afroamericano un marginado? ¿ En qué consiste la marginalidad? ¿ Existen elementos culturales en el afroamericano susceptibles de ser aprovechados para una pastoral que atienda el concepto de Iglesia Comunidad?

¿Realmente la Iglesia está estudiando las bases científicas de la africanística o simplemente evangelizando superficialmente? ¿Se podrá emplear como elemento coadyuvante de la catequesis, nuestro folclor?

Y las preocupaciones pastorales se evidenciaban en la pregunta: ¿Cómo detectar los elementos liberadores de la religiosidad popular? indicado experiencias concretas.

“Fue importante conocerse, compartir experiencias, problemas, inquietudes y esperanzas, partiendo de la experiencia y de los documentos de la Iglesia, para llegar a formular un proyecto de pastoral afroamericana” (Mons. Bartolucci - Introducción al III EPA en Panamá - Actas)

Entre las varias propuestas del 1 EPA se solicitó que el CELAM organizara un encuentro de expertos sobre el tema. En efecto en julio, de 1980, el DEMIS-CELAM invitó a una reunión latinoamericana de expertos en cultura afro, en la cual se reconoció la necesidad de estudiar, rescatar y promover la cultura afro; una evangelización liberadora centrada en Cristo, formando comunidades cristianas negras alimentadas con la Palabra de Dios, dando prioridad a la formación de líderes de la misma comunidad, defendiendo sus derechos y mejorando su calidad de vida.

Participaron unas 60 personas de Colombia, Ecuador y Panamá.... Fue un encuentro de “carácter preliminar”, en donde nos comprometimos a recoger la tradición oral de los pueblos negros, profundizar en su historia y cultura, y volver a encontramos cada dos o tres años, y escogimos como sede Esmeraldas-Ecuador, para el siguiente encuentro.

El II EPA se realizó en Esmeraldas, del 19 al 23 de septiembre de 1983, con el tema: “Grupos afroamericanos en situación rural y urbana. Sugerencias pastorales”.

Entre las cosas más importantes del evento, se definió, sólo por el grupo de agentes de pastoral negros presentes, lo que se entendía por pastoral afroamericana y por quienes se actuaba, sus prioridades con las respectivas metas y acciones. Entre las primeras, estaba el rescate de la historia afroamericana. Importante fue la elaboración de un marco de referencia.

Fue Mons. Bartolucci, como pastor iluminado y con su gran amor a Africa y a los Afroamericanos, quien se lanzó primero en Buenaventura y luego en el Encuentro del DEMIS en Cartagena, en julio de 1980, dando orientaciones en el documento: “Hacia una pastoral afroamericana”, el mismo que ha sido citado en casi todos los trabajos posteriores sobre la pastoral afroamericana. Participaron 104 personas, la mayoría afro.

El tema escogido para el III EPA, que se cumplió en Portobelo-Panamá en 1986, se hizo la comparación entre la Historia del Pueblo Negro y la Historia del Pueblo de Israel. Se estudió la identidad del hombre afroamericano y los aportes que ha dado a la sociedad y a la iglesia. Se dieron algunas orientaciones sobre la catequesis, la liturgia y espiritualidad afro. Se resaltó la importancia de los Centro Culturales y Movimientos Afroamericanos (Cfr. Iglesia y Pueblo Negro 1-2, pág. 9 1-100).

El IV EPA tuvo lugar en la Diócesis de Puerto Limón, en Costa Rica, del 20 al 25 de febrero de 1989; fue presidido por Mons. Alonso Coto.

El tema “La Familia afroamericana” había despertado muchas inquietudes, pero nos dimos cuenta de la diversidad de perspectivas entre los 118 participantes. No fue fácil el diálogo. Aspectos importantes que se trataron: Qué entendemos por familia afroamericana, valores, antivalores, elementos para la construcción del Reino (Cfr. Iglesia y Pueblo Negro 1-2,pág. 101-108).

Se indicaron algunas prioridades y acciones pastorales, que cada región tendría que profundizar. Tuvimos en algunos actos la presencia de los hermanos evangélicos, ya que la mayoría de los negros de Puerto Limón son de ascendencia jamaicana y son protestantes por tradición, mientras que el grupo negro minoritario, que vino de Martinica, es católico. Se fraternizó con espíritu ecuménico.

Estaban presentes obispos de Ecuador, Colombia, Honduras y Panamá, con numerosos agentes de pastoral negros. La apertura a la Costa Atlántica de Centro América permitió la participación de Nicaragua y Honduras.

La Diócesis de Quibdó fue anfitriona del V EPA, en 1991, sobre “Etnoeducación y Pastoral Afroamericana”. Los colombianos estaban motivados por la nueva Constitución y la Ley 70.

Participaron más de 200 delegados, entre los cuales una importante comisión de Brasil, abriendo el horizonte de los EPAs.

Se profundizó el tema por medio de charlas y trabajos de grupos; aunque no se haya llegado a la aprobación de un texto de parte de la asamblea por fallas en la coordinación, los grupos dieron un aporte significativo.

Contamos con la presencia de Mons. Luis Augusto Castro, presidente del DEMIS, convencido de que el negro tiene derecho a ocupar su lugar en la Iglesia Latinoamericana y Universal. Mons.Carlos María Ariz nos acompañó, junto con Mons. Alberto Lee, sumamente atento a los signos de los tiempos y de las culturas.

Esmeraldas, por segunda vez, acogió al VI EPA, en 1994, sobre el tema “Espiritualidad y expresiones religiosas afroamericanas”. Las celebraciones y las liturgias marcaron el ritmo del evento. Se elaboró el texto final reflejando las raíces de las culturas africanas y afroamericanas, dando relieve a la espiritualidad, la liturgia y celebraciones afro.

Participaron más de doscientas personas, entre otros una docena de Obispos y un Cardenal. También es de recordar la presencia del Arzobispo de Acapulco, Mons. Rafael Bello Ruiz, y el párroco de Cuajinijilapa, de la zona afromexicana del Estado de Guerrero.

El VII EPA se realizó en Trujillo-Honduras, en el marco de la celebración de los 200 años de la llegada de los Garifunas a Centro América. El tema resumía el camino de los EPAs: “Cristo luz y liberador del pueblo negro”.

Se ha visto como Cristo luz y libertador del pueblo negro entra en la realidad concreta de cada día y da fuerza para seguir en la lucha por la tierra, lo social, lo político, lo económico, lo religioso. “Nuestro Salvador es un Cristo Negro, porque se identifica con todos nosotros y está vivo en todas partes... y nos congrega como un solo pueblo” (Doc. Final , Iluminación)

Las celebraciones en los barrios y la visita a las comunidades rurales de los Garifunas han permitido un contacto con el pueblo y han sido inspiración para el EPA.

En Septiembre del año 2000, año jubilar, se celebró en Salvador-Bahía, Brasil, el VIII EPA, con el tema: “Solidaridad y desarrollo alternativo desde las Comunidades Negras”.

Fue un encuentro muy participativo y, sobre todo, Celebrativo. Se analizaron los diferentes aspectos de la Solidaridad en el Pueblo Negro y su aporte enriquecedor, tanto para la Iglesia, como para la Sociedad. Hubo también la oportunidad de convivir con el pueblo Bahiano y participar en su lucha por la vida.
 

6.ALGUNAS OBSERVACIONES GENERALES

Se puede decir que los EPAs han tenido un cierto hilo conductor:

Buenaventura afirmó la existencia de una cultura afroamericana, de la cual es parte la religiosidad. Se vio la necesidad de encontrarse y dialogar para recorrer juntos, con las Comunidades Negras, el camino de la pastoral afro.

En Esmeraldas se definió la pastoral afro y las prioridades, que han sido tomadas como los temas claves de los sucesivos EPAs: historia de salvación e historia del Pueblo Negro, la familia, la etnoeducación, la espiritualidad y liturgia afro; y como fundamento de todo, Cristo luz y liberador del Pueblo Negro.

La solidaridad y el desarrollo alternativo sería la expresión de la verdadera caridad que ha sostenido al pueblo negro; ayer, en la época de la esclavitud, y que lo sostiene hoy frente a los problemas de la globalización y modernización. Esta temática será profundizada a la luz de la Palabra de Dios en las Comunidades Negras de América, en vista del VIII EPA.
 

Finalidad de los EPAs


 

Características y actividades de los EPAs


 

Los términos

Se evitaron expresamente términos como Congresos, Seminarios, Consultas, y se escogió “encuentro”, para no dar la idea que se trataba de reuniones entre sociólogos, antropólogos, teólogos, científicos, etc., desligados de la realidad de las Comunidades Negras (cfr. Anteproyecto # 1.2 y Carta de invitación 1 EPA, 12 febrero de 1980).

El I EPA se presentó como “Encuentro de Pastoral Negra”; durante el evento, por algunas observaciones, se modificó: “Encuentro de pastoral de color”. Ya aumentaron las críticas, se decidió que quedara el nombre “Encuentros de Pastoral Afroamericana”.

La Pastoral Afro ha sido y es un camino de Iglesia y de Pueblo Negro y se ha revelado así tanto en los contenidos como en su organización.
 

ANEXOS
 

1. ¿QUÉ ES LA PASTORAL AFROAMERICANA?

Es constituir Comunidades Eclesiales con rostro propio negro (Cfr. Juan Pablo II, Mensaje a los Afroamericanos DSD); “A partir de su propia organización social, conocimiento de su historia, afirmando su identidad y viviendo su sentido de libertad a la luz de la Palabra de Dios” (cfr. EPA U, 1983).

La pastoral afro debe acompañar a los afroamericanos. No se debe hacer pastoral afro desde afuera de los grupos negros, sino con ellos y desde ellos (cfr. DEMIS, 1985).

Debe ser planteada desde la opción de los pobres y desde esta perspectiva debe tener implicaciones sociales (II EPA, 1983), acogiendo sus angustias y aspiraciones con miras a la construcción del Reino (cfr. 41S 1985).

Debe utilizar los símbolos, el lenguaje y la cultura de los negros, evangelizando los símbolos y utilizando, por ejemplo, el sentido de la vida, en torno a los ciclos vitales, su sentido de libertad.

Debe ser una pastoral de acompañamiento de los grupos, que respete el ritmo y los procesos de los mismos, garantice la continuidad a través de la constitución de equipos pastorales que trabajen con un proyecto de pastoral de conjunto (cfr. II EPA, 1983)
 

2. OBJETIVOS:

2.1.- Contribuir al proceso de evangelización entre los afroamericanos, acompañándolos en su proceso histórico, asumiendo su situación social, los valores de su cultura y afirmando su identidad, en busca de una inculturación auténtica de la fe, entre estos grupos” (DEMIS, 1985).

2.2.- Inculturar la fe entre los grupos negros de América” (cfr. DSD. 299, 302, 303). La inculturación de la fe exige que las formas en que la fe se expresa correspondan a las formas de expresión de la propia cultura, evitando así que el afro para ser cristiano tenga que ser culturalmente blanco (cfr. DEMIS, 1985).

2.3.- Promover la liberación integral en el amor: liberación en lo socio-cultural, en lo económico, en lo político y en lo religioso, con una verdadera conciencia de solidaridad comunitaria y de pertenencia responsable a la Iglesia (cfr II EPA, 1983).
 

2.4.- Ofrecer a la Iglesia Universal los dones de la negritud (cfr. Juan Pablo II, Nueva Orleans, 12 de Septiembre de 1987): los muchos valores evangélicos que han penetrado la cultura negra; las Escrituras como parte de nuestras raíces; la libertad, ya que nadie puede interpretar también el significado de la proclamación de que Cristo nos ha hecho libres como nosotros que experimentamos la negación de la libertad; la reconciliación, “que es una virtud que proviene de nuestra herencia africana y profundizada por nuestra creencia en lo que enseña la palabra y descansa en el conocimiento y en el respeto mutuo... nuestras mentes, nuestros corazones deben dirigirse a los pobres del Tercer Mundo”; nuestra espiritualidad contemplativa y nuestra capacidad de alabar a Dios con todo nuestro ser, el don de la alegría sobre todo en las celebraciones en la fe y en la esperanza, etc. (Cfr. USA, 1984, Obispos Negros).
 

3. ¿QUIÉNES HACEN LA PASTORAL AFROAMERICANA?

Se realiza por agentes afros y acompañantes que tienen una auténtica conciencia de negritud y que lleva a conocer, valorar y comprender los valores de la propia cultura (II EPA, 1983).
 

4. LA SEPAC

Desde el comienzo de los EPAs se sintió la necesidad de continuidad; ya sea a través de un boletín, que se concretizó más tarde en NOTISEPAC, editado por el Centro Cultural Afroecuatoriano de Quito; ya sea a través de un coordinador, como se pidió en la Asamblea de Panamá, y que más tarde a raíz del V EPA de Quibdó se concretizó en la Secretaría de Pastoral Afrolatinoamericana y Caribeña (SEPAC).
 

4.1 ¿Qué es la SEPAC?

Es un organismo ejecutivo al servicio de la Asamblea General de la pastoral afroamericana y Obispos, que manifiestan su comunión y participación en los Encuentros de Pastoral Afroamericana (EPAs).

4.2 Funciones y actividades de la SEPAC

4.3 ¿Quiénes integran la Comisión de la SEPAC?

La SEPAC está integrada por cuatro miembros elegidos según los criterios del V EPA (Quibdó, 1991), confirmados por la Asamblea General del VI EPA (Esmeraldas, 1994), y estos durarán en el cargo hasta la celebración del siguiente EPA. Si uno de los miembros faltara, el organismo respectivo nombrará el sustituto.

Los criterios para la elección son:

4.4 Relaciones SEPAC y Secretariado de Pastoral Afroamericana (SEPAFRO-CELAM)

Los EPAs son un camino de las Iglesias particulares y fruto del Espíritu, ya que los agentes de pastoral negros participantes a los EPAs siempre han sido acompañados y orientados por los Pastores y un delegado del CELAM.

El Secretariado de Pastoral Afroamericana (SEPAFRO-CELAM) dará apoyo de coordinación, secretaría y económico a la SEPAC, respetando su autonomia.

Mantener un contacto permanente con el SEPAFRO-CELAM.

La SEPAFRO-CELAM puede solicitar la colaboración de la SEPAC en las distintas actividades y como Comité Asesor de la pastoral afroamericana.

BIBLIOGRAFÍA

Documentos de Medellín

Documentos de Puebla

Documento de Santo Domingo (DSD)

CNBB.- Ouvi o clamor deste povo, Campanha de Fraternidade 1988, Brasil

Enrique Bartolucci, “Hacia Una Pastoral Afroamericana”.- Ed. Vicariato Apostólico de Esmeraldas, 1987

P. Heitor Frisotti.- Pasos, no diálogo.- Ed. Paulus, Sao Paulo 1997, Brasil

Marcos Rodríguez da Silva.- Teología Afrolatinoamericana.- Ed. CCA, 1989, Quito

Iglesia y Pueblo Negro 1-2.- Ed. CCA, Quito, 1989

Iglesia y Pueblo Negro 34. Ed. CCA, Quito, 1990

Peter Wade, “Gente negra, nación mestiza”, Editorial Universidad de Antioquia, Bogotá 1997

Documento elaborado por el P. Rafael Savoia, mccj

 

I ENCUENTRO DE PASTORAL NEGRA

 

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