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GRUPO DE REFLEXIÓN TEOLÓGICA NEGRA
«GUASÁ»

 

APUNTES PARA UNA TEOLOGÍA NEGRA DE LA TIERRA

...Allí, los que nos habían llevado cautivos,
los que todo nos lo habían arrebatado,
nos pedían que cantáramos con alegria;
¡que les cantáramos canciones de Sión!
(Sal 137, 3)

Por: Virgilio Bueno Rubio[1]

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CONTENIDO

  1. Consideraciones iniciales
  2. Validez y urgencia de una teología negra contextualizada
  3. Afroamérica fruto de un mestizaje cultural

  4. Afrocolombia: principales asentamientos afro
    Poblamiento autónomo del territorio
    Recreación de cultura como medio de resistencia
  5. Territorio, economía e identidad afro
  6. Religión popular y teología negra de la tierra
  7. Perspectivas para una teología negra de la tierra
  8. Memoria histórica y teología negra de la tierra
  9. Alabao de la tierra

Bibliografía

 


 

1. Consideraciones iniciales

El quehacer teológico en América Latina ha tomado diversos énfasis. Este despertar es impulsado por la emergencia de nuevos sujetos que se reconocen hermanos, hijos de un mismo Padre-Madre[2], se descubren parte de una familia donde no debe haber hermanos mayores. Así, las mujeres, indígenas, negros, campesinos etc. reflexionan, indagan, descubren la voluntad de Dios que ilumine su realidad y les oriente en su caminada hacia una sociedad plural que respete la diversidad y valore la riqueza espiritual de los diferentes sujetos.

Dios ha sido secuestrado, su palabra ha sido secuestrada. Corresponde a los nuevos sujetos descubrir caminos para reconocer la presencia viva de Dios en su historia, en su cultura, en su vida cotidiana. El ser humano es influenciado por Dios, por el Dios que aquel descubre en su experiencia espiritual condicionada a su vez por tres factores fundamentales:

  • La capacidad simbólica que permite trascender la experiencia cotidiana.
  • La vida comunitaria que permite compartir y enriquecer (y en algunos casos institucionalizar) la experiencia espiritual individual con elementos que da la tradición.
  • La interacción con el medio habitado por el ser humano que contiene elementos que en un momento dado se convierten en mediaciones frente a la divinidad.

Esta dinámica posibilita hablar de una teología de la tierra en general y una teología negra de la tierra en particular, hablar de esta última es relativamente nuevo. Es una reflexión a construir poco a poco.

En estas notas pretendo simplemente proponer algunas líneas de reflexión e investigación que posibiliten la construcción de un pensamiento teológico desde la realidad de las comunidades negras, desde su visión y relación con el territorio fuente de vida siempre y amenaza de muerte hoy. En este sentido más que elaborar formulaciones y plantear respuestas planteo preguntas a manera de desafíos que espero nos ayudarán a iniciar el diálogo.

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2. Validez y urgencia de una teología negra contextualizada

La reflexión teológica desde y a partir de las comunidades negras tiene ya un camino recorrido. Desde los tiempos del Concilio Vaticano II, en África se reflexionaba sobre teología negra y su relación con la cultura. En la década de los 70, James Cone mostró que era no sólo legítimo, sino necesario y oportuno reflexionar en la teología en clave de negritud o viceversa[3].

La fidelidad de una teología al ser humano se mide por su asunción de la realidad cotidiana, de la historia y de la cultura del sujeto que elabora la teología[4], así, se impone una reflexión teológica desde la cotidianidad del negro, desde su entorno, desde el territorio que ha hecho posible su supervivencia y hace parte de la construcción de cultura e identidad tan necesaria hoy cuando la existencia física de las comunidades negras está amenazada por fuerzas internas y externas a estas. Esta situación de amenaza ha generado procesos de toma de conciencia por parte de los sujetos y ha desencadenado diversos procesos organizativos.

En América Latina y el Caribe también se viene adelantando esta reflexión teológica y justo es reconocerlo, con un énfasis especial en Brasil[5]. No se trata pues de justificar ahora la reflexión teológica negra, pues ya es un hecho. Se trata más bien de descubrir algunas perspectivas para una reflexión teológica desde los diversos contextos donde están las comunidades negras. Así, los caminos de la teología negra latinoamericana son amplios, pues cada contexto cultural, cada historia, son otras tantas realidades desde las cuales las comunidades negras descubren la voluntad de Dios, de ese Dios de la vida que en medio del sufrimiento y marginación del pueblo negro se alza como la esperanza y la utopía para continuar su proceso de humanización[6] y una auténtica liberación.

La circunstancia histórica marcante de la situación de las comunidades negras en América latina hoy fue la diáspora, ese desarraigo al que fueron sometidas etnias diversas del África, convertidas en mercancía del naciente capitalismo europeo[7], por tanto este hecho histórico y sus consecuencias deben estar presente en una reflexión teológica negra que quiera ser fiel tanto al negr@ como al Dios que toma partido en favor de los oprimidos (Ex 3,7-10).

De esta manera la reflexión teológica desde las comunidades negras, debe enraizarse en la dinámica histórica-cultural de estas comunidades. En este orden de ideas la teología negra debe plantearse ciertos interrogantes fundamentales:

¿Qué papel ha jugado la historia de dominación y exclusión que han vivido las comunidades negras en la visión del mundo que hoy tienen?
¿Que función ha cumplido la Biblia (y las hermenéuticas tradicionales) en la conformación de la cosmovisión del pueblo afroamericano?
¿Qué imágenes de Dios se descubren en el mundo afro?
¿Cuál fue el proceso que posibilitó a los africanos y a sus descendientes apropiarse de un territorio que hoy llamamos afroamérica?
¿Qué tipo de cultura desarrolló el negro en este territorio? ¿Qué tipo de religión?
¿Cómo incide el mestizaje cultural en una teología negra de la tierra?

Son precisamente estos y otros interrogantes los que nos permitirán ir construyendo un primer acercamiento desde la historia y desde la cultura a la reflexión sistemática que ya se ha iniciado[8].
Este primer acercamiento desde la historia nos permitirá descubrir el proceso que siguieron muchos grupos de negr@s traídos como esclavos a América, hasta llegar a conformar comunidades organizadas y sobre todo reconocer el proceso de resistencia y reelaboración cultural que ha posibilitado al negr@ elaborar una rica expresión religiosa, manifestación de su particular experiencia de Dios.

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3. AFROAMÉRICA: FRUTO DE UN MESTIZAJE CULTURAL

La cultura afroamericana ha surgido en el medio rural, lugar donde los esclavizados vivían desempeñando las actividades económicas indispensables para la sociedad colonial.

Los asentamientos esclavistas se ubicaron en zonas geográficas en donde la economía de extracción necesitaba de abundante mano de obra para acompañar los grupos indígenas, sujetos a trabajo forzado o a sustituirlos en los lugares en donde el exterminio de los indígenas era significativo o, en donde la lucha armada o la fuga hacían difícil la explotación económica por ausencia de brazos trabajadores.

En el contacto con las culturas americanas residentes, l@s afrodescendientes, fueron incorporando nuevos elementos a sus tradiciones africanas[9], las que desarraigadas y lejos de su entorno natural, fueron siendo reelaboradas a partir de las nuevas condiciones de vida. Además el contacto con los esclavistas y su cultura europea, aportó además otros elementos a la nueva cultura entre ellos la linguística, la estética, la expresión religiosa y el aporte de la técnica e instrumentos. Así nace la cultura Afroamericana, como una síntesis de variados elementos de tres culturas diferentes, pero con un alma de inconfundible matriz africana que reelabora los componentes hispanos o amerindios a partir de experiencias espirituales propias, entre las que podemos mencionar[10]:

- La sacralidad del mundo: Las fuerzas espirituales atraviesan toda la realidad natural, en donde el ser humano, aunque ser privilegiado por su condición espiritual, no deja de ser una criatura también natural en el medio, aunque rodeado por complejas fuerzas sobrenaturales.

- Los ritmos de la naturaleza: El ser humano se adecua a los ritmos de la naturaleza que marcan el desarrollo de la vida. Observará los ciclos de las lluvias, el sol, los ríos y las plantas, para adaptarse y subsistir en un medio difícil. Esta rítmica se manifestará como símbolo en la música, el canto, el baile etc.

- El valor de la tradición: Que permite perpetuar en el tiempo los conocimientos, y los valores que han permitido a la comunidad sobrevivir a pesar de las condiciones adversas que ha vivido. La tradición expresa la fidelidad de una cultura que ha mostrado en el tiempo su sabiduría.

- Religión y Cultura: Mediante la instrucción de los clérigos, a través de instituciones como el catecismo dominical; o mediante la persecución abierta de las autoridades civiles, y posteriormente, el denominado santo oficio de la inquisición, los negr@s sufrieron la proscripción de sus religiones, de sus dioses, de sus ritos y cantos, de sus bailes y ceremonias.

Progresivamente fue siendo tal la violencia ejercida contra sus “diabólicas”[11] expresiones culturales, que el negr@ optó por disfrazarlas, en un proceso de resistencia que encontró en la religión (a pesar de la propia institución religiosa y civil de la colonia) un baluarte para la sobrevivencia de su cultura. Así tenemos un ejemplo en el caso de las fiestas patronales, que se convirtieron en el espacio de convocatoria y comunicación del pueblo negro, en espacio para ejercer la autonomía y comunicarse con los ancestros y los Orishas[12] africanos, y en escenario privilegiado para fortalecer la cohesión que fue perfilando la naciente cultura afroamericana.

Igualmente, cabe mencionar el culto a los muertos, espacio de solidaridad y de celebración de la vida, de los ancestros, de la lejana y perdida patria africana y, a la vez, espacio para empezar la demarcación territorial de la nueva patria Afroamérica.
El proceso descrito, en líneas generales es común a toda afroamérica: por un lado se dio un proceso de imposición cultural y por otro un proceso de resistencia que permitió la sobrevivencia de muchos elementos culturales que hoy reconocemos. sinembargo para una reflexión teológica contextualizada es preciso delimitar un área de afroamérica por las particularidades que se dieron en el proceso de colonización en diversas regiones. En paises como Brasil, Cuba y Haití se encuentran hoy prácticas de religiones ancestrales africanas, mientras que en otros paises se encuentran prácticas de espiritualidad popular donde la herencia africana está infusa y se palpa un sincretismo con la enseñanza recibida de la iglesia católica. Este es el caso de afrocolombia, especialmente la zona del Chocó biogeográfico[13] donde no hay cultos con características africanas como en Vodú haitiano, el Candomblé brasileño pero sí hay “un conjunto de creencias en fuerzas sobrenaturales, personalizadas en los ancestros, en divinidades mimetizadas en el santoral católico y presentes en las energías invisibles del bosque, los fenómenos naturales, los astros, los animales, el río y la mina”[14].

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Afrocolombia: Principales Asentamientos Afro

En Colombia los asentamientos se ubicaron en lugares de especial dificultad geográfica y ambiental, pero con grandes posibilidades económicas en cuanto a la extracción de minerales preciosos (los ríos Patía, Cauca, San Juan, Tamaná, Andágueda, Condoto, Alto Atrato), y la explotación de los bosques, (Bajo San Juan, Buenaventura, Medio y Bajo Atrato), agricultura y ganadería (Huila, Tolima, Llanos orientales, Alto Sinú y San Jorge etc.)[15].
A consecuencia de lo anterior, las Costas Pacífica y Atlántica se convierten en los dos polos más grandes de población afro en Colombia.

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Poblamiento Autónomo del Territorio

En el año 1510 los españoles fundan la ciudad de Santa María la Antigua del Darién, los indígenas la queman en varias ocasiones y finalmente la destruyen en 1524. La resistencia indígena continuó hasta que a finales del siglo 16, diezmados por las enfermedades y por las armas españolas, son sometidos y así los españoles establecen las primeras explotaciones de oro y platino en los ríos del territorio conquistado pertenecientes a la cuenca de lo que hoy es el Pacífico Colombiano o Chocó biogeográfico.

La mano de obra indígena era insuficiente para la explotación minera y en 1592 los colonizadores españoles de la ciudad de Popayán solicitan autorización al Rey y al Concejo de Indias para traer “negros y negras a Cali, Nóvita, Popayán, Buga, Pasto y Bebará”[16].

La primera entrada de esclavos africanos negros al Chocó ocurrió en la primera década del siglo 17 y a finales de dicho siglo los cronistas registran la existencia de más de 1000 esclavos trabajando en las minas del Chocó. Así la introducción de esclavos negros al Chocó aumenta año por año. En 1782 un censo registra 7088 negros esclavos y 3899 negros libres (compra de la libertad, licencia por vejez etc...) lo que indica que ya se estaba dando un poblamiento autónomo del territorio; el número de negros libres aumenta con la fuga de las minas y el cimarronismo.
Cuando en 1810 se da el grito de independencia en Santa fe de Bogotá, los indios y negros esclavos y libertos se unen a la lucha por la liberación con la promesa de la pronta libertad y la igualdad para todos.

El 1o de Enero de 1852, es abolida oficialmente la esclavitud y los negros toman distintos rumbos:

  • Unos se quedan como empleados de sus antiguos amos en las minas o en el servicio doméstico.
  • Otros aprenden oficios artesanales como la carpintería, joyería, construcción etc...
  • Otros desarrollan un ciclo económico campesino muy eficaz para el ecosistema que gira en torno a la agricultura, la minería, aprovechamiento de los bosques (madera y medicina natural) y la pesca.

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Recreación de cultura como medio de resistencia

Esta relativa libertad permite al hombre y la mujer negros, con las raíces africanas que no han perdido del todo, recrear una cultura a partir de sus ancestros africanos, de los conocimientos adquiridos en la selva húmeda tropical, de su relación con los indígenas y de las influencias del conquistador español. Esta nueva cultura es a la que denominamos Afrocolombia, tiene sus características propias, con diversos matices aún dentro de las mismas comunidades negras, su relación de familia extensa, su organización social, sus manifestaciones artísticas y religiosas -su espiritualidad-, todo esto forma parte de la etnicidad del pueblo afrocolombiano.

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4. TERRITORIO, ECONOMÍA E IDENTIDAD AFRO

Lo anterior nos descubre que el territorio (concepto más amplio que el de tierra), es parte fundamental de la cultura de los afrocolombianos. En este sentido, un campesino afroatrateño afirmaba: “Aquí no se ha dado el caso de vender tierras, porque cuando fallezca el viejo quedan los niños”[17]

El afroamericano siente suyo el territorio, este enmarca su cosmovisión inmediata. Esta cosmovisión desde el territorio del hombre y mujer afro tiene algunas características fundamentales:

  • El territorio es sustento físico de la vida y la cultura.
  • El territorio es mucho más que la delimitación física y el espacio de cotidianidad.
  • El territorio es asiento de fuerzas espirituales a las que se respeta pero que se pueden manipular para lograr ciertos efectos en el mundo físico.
  • El territorio abarca los recursos naturales renovables y no renovables.
  • El territorio se hereda y pasa así de generación en generación, también la tradición que existe sobre él determina su uso, esta posesión afianza los vínculos familiares no basados en el valor económico.

Lo anterior nos da una visión panorámica de la concepción del hombre y mujer afro sobre la posesión del territorio, como lo atestiguan los siguientes testimonios obtenidos en diferentes sitios del pacífico colombiano[18].

“Estos ríos fueron dejados por nuestros viejos y actualmente eso va por etapas: murieron los viejos, quedaron donde los abuelos y de los abuelos los dejan a los hijos de ellos y así sucesivamente. Estos ríos son de nosotros porque mi abuelo se los dejó a mi mamá y mi mamá me los dejó a mi por herencia. Si yo mañana me muero los reclaman mis hijos. (por eso) Los ríos los usamos aquí en la comunidad unos y otros. Si yo voy a coger mi pescado, entro y nadie me lo prohibe. Lo mismo es con las ciénagas y quebradas”.
“Los ríos son naturales porque desde que nosotros nacimos los vimos ahí”.
“La madera es un recurso natural y como tal es propiedad de todos, porque nadie sembró los árboles...Cuando los primeros pobladores llegaron a este lugar ya los árboles existían”.
“La madera que está en el bosque es de quien la consiga, pero personas de aquí mismo de la comunidad...Decimos que es de nosotros porque nosotros somos de aquí, nacidos y criados aquí, por eso nos hallamos dueños y amos”.

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5. religión popular y teología negra de la tierra

La capacidad simbólica de l@s negr@s, les ha permitido expresar su experiencia espiritual mediante símbolos, ritos, cantos, alabaos, secretos, oraciones, etc.. Una tarea urgente es clarificar la imagen o imágenes de Dios que subyace en estas expresiones, es decir, una teología negra de la tierra debe descubrir la relación que hay entre espiritualidad, territorialidad y cultura.

Tradicionalmente l@s negr@s no conciben al territorio como fuente de enriquecimiento, mediante su explotación, sino como medio de subsistencia. Así mismo da gracias a Dios por permitirle este disfrute. Hoy esta relación va cambiando, por la penetración del capitalismo con su ideología de acumulación individualista. Otro factor es el juego económico al que debe entrar el campesino en esta sociedad consumista para satisfacer sus necesidades reales o las que le crea la misma sociedad. Las circunstancias mencionadas crean una nueva forma de relación entre l@s negr@s y su territorio, cambiando de paso la imagen que tienen de Dios y la forma de relacionarse con él.

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6. Perspectivas para una teología negra de la tierra

La interacción negr@s - territorio, es un proceso permeado por la concepción económica del negro como individuo y como colectividad. Además la experiencia espiritual del Afroamericano se nutre, se enriquece, se transforma gracias a los elementos de su entorno. Ya anotábamos cómo el bosque, los ríos, las costas, todo el entorno vital está atravesado por fuerzas espirituales a las que se intenta manejar.

Con estos dos parámetros orientadores Economía-Experiencia espiritual, podemos plantear tentativamente unas líneas de investigación y reflexión teológica negra de la tierra:

1) Se hace necesario identificar el lugar teológico desde el cual se pretende hacer teología, el sitio donde se realiza el encuentro con Dios, determinar las condiciones de vida en la comunidad, las relaciones socio-económicas que condicionan la existencia[19] para responder a preguntas como:

¿Quién posee la tierra?
¿Cómo se da el traspaso de la tierra, compra, herencia, donación?
¿Que porcentaje de habitantes posee tierra propia?
¿Cuáles son las actividades productivas propias de la región?
¿Cómo se explotan los recursos?
¿La explotación de recursos está en manos de foráneos o nativos?
¿Las prácticas productivas foráneas o nativas son adecuadas para la conservación del recurso natural?
¿Los campesinos poseen técnicas de explotación tradicionales?
¿Son aún validas estas técnicas?
¿Cómo es la relación actividad económica-nivel de vida?
¿Cómo se distribuye el ingreso?
¿Las condiciones de vida conducen a una humanización o a una deshumanización de las personas?
¿Qué aportes debería hacer una teología negra de la tierra ante esta realidad? ¿Qué trabajo pastoral debería seguirse con estas comunidades?
Un instrumento válido para esa propuesta son las ciencias sociales y sus métodos de análisis de la realidad.

2) Es preciso un permanente análisis coyuntural sobre la situación política-militar en los territorios de comunidades negras. Una teología negra de la tierra no puede desconocer factores como la violencia, los desplazamientos forzosos, persecusiones etc. ya que el sujeto de la teología en muchas ocasiones se ve obligado a romper dolorosamente los lazos que lo unen a sus ancestros, a sus mayores, a sus raíces culturales, para salvar su vida, lo cual conlleva pérdida de identidad. La teología negra de la tierra tiene un campo de reflexiones y acción ante esta realidad que afrontan las comunidades negras.

3) Una teología negra de la tierra debe identificar los sujetos que elaboran la reflexión, su cosmovisión, sus expresiones culturales, su espiritualidad, descubrir por ejemplo los espacios y los tiempos sagrados que tiene la comunidad en sus fiestas y celebraciones, qué valores son rescatables por sus contenidos de justicia y de humanización, Además, cabe preguntarse: ¿cómo y cuál es el papel de la mujer en estas actividades comunitarias? ¿Lo lúdico-festivo cómo se podría asumir en una reflexión teológica negra sobre la tierra?

4) Otra línea de trabajo que se sigue de la anterior es una labor paciente de investigación, recopilación y análisis. Sabemos que los agentes de pastoral negra y sus comunidades han producido material muy valioso donde se reflejan los logros, dificultades, angustias, esperanzas y utopías de los sujetos. Queda siempre la tarea de descubrir, por ejemplo, qué imagen o imágenes de Dios están subyacentes en estas expresiones culturales, o preguntarse qué rostros de Dios se descubren en los alabaos del pacífico. Estas imágenes de Dios ¿qué aportarían a un proceso de reflexión teológica negra sobre la tierra?

El mundo espiritual simbólico del negro, sus prácticas religiosas, devoción a los santos, alumbraos, el uso de secretos e invocaciones para diversos fines, la manipulación de distintas energías ¿qué aportarían a una reflexión teológica negra sobre la tierra?

5) ¿De qué Dios hablamos?
El Dios que se revela a Israel en toda su historia, el Dios de Jesucristo que es Padre, el Dios que se define en favor de los oprimidos, de los sin tierra y que es Dios en la diversidad:

¿Cómo se revela al pueblo negro en su lucha por la defensa de su territorio? ¿Cómo elaborar una teología negra de la tierra sin caer en el exclusivismo de la revelación de Dios a un pueblo escogido?

Una teología negra de la tierra debe partir del Dios de Jesucristo, el Padre, y lo que nos contó Jesús sobre él, descubrir en que forma el Dios de la reivindicación del desprotegido, del empobrecido, está presente en la mentalidad del negro campesino, desplazado del territorio de sus antepasados, del territorio de su vida para ser arrojado a la periferia de ciudades y pueblos donde son marginados por tildárseles de pertenecer a alguno de los grupos en conflicto.

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7. MEMORIA HISTÓRICA Y TEOLOGIA NEGRA DE LA TIERRA

Un aporte de la experiencia espiritual del pueblo negro del Pacífico colombiano a la teología negra de la tierra es su dimensión lúdica y festiva. Así la teología puede expresarse mediante coplas, relatos, cantos como el alabao, que hacen memoria de la historia, de esa historia que no podemos dejar que se repita, hoy cuando corrientes neoliberales globalizantes y uniformadoras están socavando las bases de la supervivencia y la identidad de las comunidades negras y de su territorio.

Un ejemplo de esta memoria histórica la expresan las mujeres de la Organización de Barrios Populares del Chocó (OBAPO) por medio de un alabao.

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ALABAO DE LA TIERRA[20]

La tierra e’ nuestra madre
y la madre da la vida
los indígenas vivían
con la madre en armonía

Coro...
Y ay salve! Ay salve!
Ay salve oh tierra madre!

Los españolej invadieron
se robaron todo el oro,
de la tierra se adueñaron
y a los negros maltrataron.

Coro...
Y ay salve! Ay salve!
Ay salve oh tierra madre!

Luego que arrancan al negro
de la África madre tierra,
aquí lo traen de esclavo
y a laborar ríos y tierra.

Coro...
Y ay salve! Ay salve!
Ay salve oh tierra madre!

Los negros no los callamos
defendimos nuestra vida,
nos unimos en palenques
nos volvimos cimarrones

Coro...
Y ay salve! Ay salve!
Ay salve oh tierra madre!

Los que fundaron a Quibdó
y en busca de oro llegaron,
de la tierra se adueñaron
a mucho negro masacraron.

Coro...
Y ay salve! Ay salve!
Ay salve oh tierra madre!

La educación nos entró
la cuquilla y culturamiento,
por eso ej’ que algunos negros
siguieron el blanqueamiento.

Coro...
Y ay salve! Ay salve!
Ay salve oh tierra madre!

Ahora vienen del Oriente
con plata y tecnología,
y acabar nuestros recursos
y a quitános nuestra vida.

Coro...
Y ay salve! Ay salve!
Ay salve oh tierra madre!

 

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BIBLIOGRAFIA

  1. Bueno Rubio, Virgilio. EL ALABAO Y EL SALMO 137:memoria de resistencia. Trabajo final CIB/96. Sto. Domingo R.D.
  2. CEDEBI. Encuentro de hermenéutica negra. Memorias. Cartagena, agosto de 1997
  3. Da Silva, Antonio Aparecido. Existe um pensar teológico negro?. Paulinas, Sao Paulo. 1998
  4. De Barros Souza, Marcelo. Caravias, José Luis. Teología de la tierra. Paulinas, Madrid. 1998
  5. De la Torre, Gonzalo. Cmf. LA MUJER AFROCHOCOANA EN EL CAMINAR DEL PUEBLO Y DE LA IGLESIA, Quibdó, diciembre de 1995. Fotocopia 20 pp.
  6. De la Torre, Gonzalo. Cmf. NUESTRO ALABAO: Notas sueltas sobre un tema clave. En: Revista POR LA VIDA, No. 2, Agosto-Septiembre de 1988. Quibdó, Gráficas La Aurora pp. 45-51.
  7. De laTorre, Gonzalo, cmf. EXPRESIONES SIMBOLICAS Y CULTURA, parte 3 de la introducción al documento de presentación del ritual inculturado para los sacramentos de iniciación. Diócesis de Quibdó, 1994.
  8. LA BIBLIA DE ESTUDIO, DIOS HABLA HOY, tercera edición, 1996.
  9. Mujeres de la Organización de Barrios Populares del Chocó (OBAPO): ALABAO DE LA TIERRA. En: Revista POR LA VIDA No. 15. Septiembre-octubre de 1993. Quibdó. Gráficas La Aurora. Pp. 45-46.
  10. Organizaciones Campesinas del río Atrato, AFROCHOCO: ETNIA, TERRITORIO Y CULTURA. En: Revista POR LA VIDA, No. 14. Mayo de 1993. Quibdó, Gráficas La Aurora, pp.3-11.
  11. Territorio, ambiente y desarrollo. Cartilla para animadores comunitarios No.1. Proyecto de coordinación de acciones pastorales para el pacífico colombiano. Diócesis de Quibdó, Vicariato apostólico de Tumaco. 1993.
  12. Uribe Hermocillo, Julio César, EL CHOCO: Una historia permanente de conquista, colonización y resistencia, Gráficas La Aurora, Quibdó, Noviembre de 1992.

 

 


 

NOTAS

[1] Estudiante de ética y ciencias religiosas en el Centro Biblico CAMINO de Quibdó. E-mail: camino@col2.telecom.com.co

[2] Dios es padre y, también, madre que cuida con ternura a su hijo Israel (cfr. Os 11,1,4; Is 1,2; Jer 3,4,19)

[3] Da Silva, Antonio Aparecido. Existe um pensar teologico negro?

[4] Esta afirmación sigue siendo válida cuando son agentes de pastoral o especialistas ajenos al grupo social al cual pertenece el sujeto teológico. Este es un reto para todo teólogo.

[5] Da Silva, Antonio Aparecido. Existe um pensar teologico negro?

[6] Los distintos modos de resistencia de los negros y negras esclavizados en América son el comienzo de una larga lucha por el respeto a la dignidad y a su condición de seres humanos.

[7] A propósito el antropólogo Manuel Vargas afirma que algunos imperios africanos participaron de este comercio: “El imperio de Dahomey surge a finales de 1770 por el comercio de esclavos con europeos hacia Latinoamérica y el Caribe. Los dahomeyes vendian a sus prisioneros de guerra procedentes de las luchas interétnicas”(apuntes del Curso intensivo de Biblia 1996 -R.D.)

[8] Ver De Barros, Marcelo Souza. Teología de la tierra, Paulinas,1998, p. 7-8.

[9] A pesar de que estas influencias se dieron en un contexto de imposición y sometimiento, también los europeos e indígenas recibieron aportes culturales que aún hoy se pueden constatar en el hecho de que nuestras sociedades son híbridas. Ni América, ni Europa son homogéneas.

[10] Ver De la Torre, Gonzalo. Cmf. NUESTRO ALABAO: Notas sueltas sobre un tema clave. En: Revista POR LA VIDA, No. 2, Agosto-Septiembre de 1988. Quibdó, Gráficas La Aurora pp. 45-51.

[11] La cosmovisión europea de los siglos XV, XVI...apoyada ideológicamente en la filosofía y aún en la teología, les permitía a invasores y clérigos dar calificativos de “diabólicas”, “salvajes” etc. a las diversas formas de organización y manifestaciones culturales-espirituales que no se asimilaban a los patrones europeos de entonces. Al respecto véase la cita de Tomás Hobbes - filósofo inglés- quien en su libro Leviathán (1651) escribía: En su estado natural el hombre es un lobo para el hombre... Un pueblo sin la presencia del Estado, sin una organización política similar a la de Europa no es civilizado, por lo tanto hay que homogenizarlo y civilizarlo.

[12] Los orishas u orixás no son dioses, son las diversas maneras que emplea la divinidad suprema (Zambi en la tradición Banto u Olorum en la tradición Nagó) para estar presente en las situaciones decisivas de la vida de cada persona y de la comunidad.

[13] Se denomina así a la región colombiana que comprende sectores de los departamentos de Córdoba, Antioquia, valle, cauca, Risaralda, Nariño y el Chocó. Estos departamentos tienen características biogeográficas similares.

[14] De la Torre Urán, Lucía Mercedes (1996). El hecho religioso en las prácticas productivas tradicionales de la comunidad negra del medio atrato chocoano En: Religiones Afroamericanas.

[15] Uribe Hermocillo, Julio César, EL CHOCO: Una historia permanente de conquista, colonización y resistencia, Gráficas La Aurora, Quibdó, Noviembre de 1992

[16] Ibidem

[17] Territorio, ambiente y desarrollo. Cartilla para animadores comunitarios No1

[18] ibidem

[19] Lo social, se convierte así en espacio o lugar teológico especial que da origen a nuevas formulaciones, con nuevas categorías dinámicas como la realidad que las condiciona.

[20] ALABAO DE LA TIERRA. En: Revista POR LA VIDA No. 15. Septiembre-octubre de 1993. Quibdó. Gráficas La Aurora. Pp. 45-46.

 

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