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HISTORIA DEL PUEBLO AFROCOLOMBIANO - PERSPECTIVA PASTORAL

 

ANEXOS



 

Anexo 1: Encuentros de Pastoral Afroamericana - EPAs

Anexo 2: I Encuentro Continental de Obispos Comprometidos con la Pastoral Afro

Anexo 3: El alabao

Anexo 4: Títulos Colectivos

Anexo 5: Indice de Imágenes

 


 

ANEXO No. 1

ENCUENTROS DE PASTORAL AFROAMERICANA - EPAs

La toma de conciencia respecto a la falta de conocimiento profundo y sistemático del pueblo afrocolombiano y la necesidad de buscar caminos de evangelización, que respeten nuestra identidad, cultura y tradición, fueron y son las causas principales que llevan a la realización de los Encuentros de Pastoral Afroamericana, EPAs.

Esto lo entendió muy bien el Papa Juan Pablo II, quien en su mensaje a los afroamericanos, pronunciado el 13 de octubre de 1992, en el marco de la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano recuerda que la historia de la esclavitud es un crimen enorme por los sufrimientos infligidos a la población deportada del continente africano, despreciando los Derechos Humanos más elementales. El Papa se pregunta «¿Cómo olvidar las vidas humanas aniquiladas por la esclavitud? Hay que confesar con toda verdad y humildad este pecado del hombre contra el hombre». Invita a la Iglesia de América Latina a potenciar la atención pastoral y favorecer los elementos específicos de las comunidades afroamericanas.

Los EPAs se iniciaron como una respuesta desde dos Iglesias particulares, la de Esmeralda - Ecuador y Buenaventura - Colombia, pues respondía a las inquietudes de varios agentes de pastoral. Comprendieron que el trabajo pastoral que desarrollaban en las comunidades negras tenía requerimientos mucho más específicos y con formas propias que no diluyeran toda la riqueza cultural de las mismas.

Estas inquietudes tuvieron eco en otros negros y negras, religiosos(as), sacerdotes y Obispos, quienes abrieron espacio y valoraron este proceso e involucraron cada vez más países, como Panamá, Costa Rica, República Dominicana, Honduras, Guatemala, Nicaragua, Estados Unidos, Haití, Venezuela, Perú y Brasil. Hasta el año 2003 se han realizado nueve EPAs:
 

I EPA. Buenaventura - Colombia, 1980

Con el apoyo de Monseñor Heriberto Correa Obispo de Buenaventura y Enrique Bertolucci, Obispo de Esmeraldas - Ecuador, se realizó el primer EPA con el tema: "Religiosidad Popular y Cultura negra". En este encuentro fue muy importante el compartir como pastoral afroamericana, el reconocimiento de la necesidad de la pastoral específica y los desafíos que la misma plantea dentro de las comunidades y en relación con la pastoral de conjunto.
 

II EPA. Esmeraldas - Ecuador, 1983

El tema escogido fue "El grupo afroamericano en su situación rural y urbana". Se hizo énfasis en identidad y cultura afroamericana, analizando sus valores y antivalores. Entre las líneas de acción se plantearon:

v    Conciencia de la propia cultura

v    Formación de animadores afroamericanos

v    Lucha por la justicia y la dignidad

v    Formación de comunidades eclesiales de base

v    Incrementar la pastoral juvenil afroamericana

v    Trabajar en equipos de pastoral

v    Darle continuidad a los proyectos de pastoral.

Además se define que la pastoral afroamericana tiene como punto de partida la cultura negra y como lugar social el pobre, en su realilidad multideterminada. El objetivo de este encuentro se definió así: "En el marco del Proyecto de Jesús trabajar por la concientización social y cristiana, el reconocimiento de la historia y la valoración de la identidad".
 

III EPA. Portobello - Panamá, 1986

Con el tema "Identidad e historia afroamericana a la luz de la historia de la salvación". Se empieza a profundizar un paralelo bíblico entre la esclavitud sufrida por el pueblo negro y la esclavitud de Israel; en esta reflexión son muy importantes los aportes de cada uno de los diferentes sectores de la Iglesia.
 

IV EPA. Puerto Limón - Costa Rica, 1989

Con el tema de la familia, se tuvo la oportunidad de profundizar el concepto amplio de familia afro, ligada a cultura, tierra, agua y parentesco; se continuó la fundamentación bíblica en busca de la similitud entre la familia israelita y la familia afro; este tema permite superar algunos estereotipos con los cuales se ha calificado generalmente la cultura afroamericana.
 

V EPA. Quibdó - Colombia, 1991

Contó con la experiencia de los EPAs anteriores y el dinamismo del Vicariato Apostólico de Quibdó - Chocó, hoy Diócesis, donde el 90% de la población es afrocolombiana. El tema fue "Hacia un proyecto afroamericano de educación liberadora". Se dieron importantes pasos en la reflexión con la participación de ponentes cualificados en las áreas de cultura y de etnoeducación; se hizo análisis crítico de las consecuencias de la educación oficial en las comunidades negras, el desconocimiento e invisibilidad del factor cultural en los proyectos educativos, llegando a presentar propuestas creativas.

Respecto a la estructura de los EPAs, se buscaron mecanismos de continuidad y animación, se nombró una Secretaria Ejecutiva de Pastoral Afroamericana y Caribeña - SEPAC, que se encargaría de mantener la relación y enviar información de preparación y aplicación del trabajo realizado en los diferentes sitios de Misión. Se define la conveniencia de coordinar los trabajos con el CELAM, pero evitando la dependencia para facilitar la autonomía de los agentes de Pastoral.
 

VI EPA. Esmeraldas - Ecuador, 1994

El tema escogido para este encuentro fue "La espiritualidad afroamericana y expresiones religiosas". Permitió una gran riqueza al compartir experiencias concretas de celebraciones litúrgicas inculturadas, enriquecidas con trabajos teológicos y sistematizados. En este encuentro es de resaltar el aporte de Sacerdotes, Religiosos africanos, el liderazgo de los laicos y la participación de 7 Obispos y religiosos.
 

VII EPA. Trujillo - Honduras, 1997

La elección de Trujillo como sede del VII EPA fue motivada por el deseo de conocer y compartir con el pueblo garífona, que celebraba los 200 años de arribo al continente, conservando su lengua propia y tradiciones culturales. El tema escogido fue "Cristo Luz y liberador del pueblo afroamericano".

La participación de representantes de los países latinoamericanos y el Caribe ha permitido un gran apoyo para los procesos nacionales incrementando la investigación y la reflexión, pero aún falta generar una propuesta concreta, que dé unidad y dinamismo a la pastoral afroamericana.
 

VIII EPA. Salvador Bahía - Brasil, 2000

En clima de fiesta y al son de los atabaques, agogós, y berimbal, se realizó el VIII EPA; participaron cerca de 2.000 personas en el acto inaugural en la celebración especial con danzas afro, capoeira y ritmos diversos en homenaje a los mártires afroamericanos y se proclamó la Sagrada Escritura en portugués, español y diversas lenguas africanas. Había delegaciones de Panamá, Ecuador, Honduras, Venezuela, Perú, Colombia, Brasil, algunos representantes de Bélgica, Francia y de países africanos. Fue una hermosa oportunidad de conocer y compartir con los afro- descendientes de la religión afrobrasileña candomblé.

Se reflexionó el tema "Solidaridad y desarrollo como camino para el desarrollo alternativo de las comunidades negras en América Latina y el Caribe". Se trata de un análisis hecho a la luz de la fe, con base en la historia y en actitud de confianza en Dios y la solidaridad del pueblo.
 

IX EPA: Callao - Lima, Perú 2003

Reflexionando sobre el tema "Rol y participación de la mujer negra en el desarrollo y construcción de las Américas". Se trabajaron los siguientes objetivos:

  1. Valorar los aportes de la mujer negra en el proceso histórico y en la actualidad.
     
  2. Fortalecer el proceso de construcción del proyecto de vida común y armónico entre hombres y mujeres afrodescendientes.
     
  3. Lograr una efectiva participación de la mujer negra en la reflexión teológica y la vida eclesial.
     
  4. Contribuir a la Construcción de una sociedad justa y equitativa que supere la exclusión y respete la diversidad en la unidad.

Para el pueblo afroperuano fue la oportunidad de hacerse visible ante las iglesias locales y la sociedad en general, manifestando sus riquezas culturales, sus dificultades y sueños.
 

El X EPA se realizará en Venezuela en el año 2005, con el tema «Juventud afroamericana».
 

Más información en Documentos CEPAC


 

ANEXO No. 2

I Encuentro Continental de Obispos comprometidos con la pastoral Afro

MENSAJE FINAL

1.En la ciudad de Quito, Ecuador, del 9 al 13 de Septiembre de este año 2002, por invitación del Departamento de Misiones (DEMIS) Y el Secretariado De pastoral afroamericana (SEPAFRO) del CELAM, un grupo de 24 Obispos que tenemos población afroamericana en nuestras jurisdicciones, juntamente con algunos delegados episcopales y expertos, sacerdotes, religiosos y laicos, miembros del pueblo afrodescendiente, nos hemos reunido para realizar el "I Encuentro Continental de Obispos comprometidos con la pastoral afro", con el propósito de "compartir las experiencias, aunar criterios y asumir juntos los retos de esta pastoral en el Continente".

2. Durante estos días hemos compartido, en actitud gozosa de escucha y discernimiento, el caminar de nuestros hermanos y hermanas negros/negras con sus logros, experiencias y dificultades en su compromiso pastoral. Constatamos con alegría que hay países y jurisdicciones con mayoría de población afrodescendiente donde el Evangelio se ha inculturado y la Iglesia se ha implantado plenamente.

3. Desde nuestra conciencia de pastores nos sentimos comprometidos con el destino de las Comunidades Negras de nuestro continente, unidos al Santo Padre Juan Pablo II quien en repetidas ocasiones ha expresado su honda preocupación por la situación de marginación y pobreza de los pueblos negros de América (Cfr. Ecclesia in America 32, 4 ; 64,1-2).

4. En estos momentos de preocupante desafío de la globalización económica social y cultural y del creciente fenómeno de las sectas y de la secularización, la profunda y gozosa condición religiosa, el sentido solidario del Pueblo Negro, constituyen signos de esperanza ante la situación crítica y el temor que el mundo de hoy siente por su futuro. 5. La pastoral con los/as afrodescendientes ha despertado un vivo interés, ahondando la presencia de la Iglesia en sus comunidades, especialmente con la promoción de laicos, hombres y mujeres que al caminar en la fe y en su compromiso con Cristo, reivindican a la vez, los orígenes y los valores de su cultura.

6. Observamos con alegría que todo ello conlleva a una revitalización y enriquecimiento de nuestra Iglesia que anima a todos nuestros hermanos en la fe y los estimula en la construcción permanente del Reino de Dios.

7. En este camino que ya tiene su historia, no han estado ajenos los pastores, representados por Obispos y sacerdotes acompañados por numerosos Religiosos y Religiosas que han compartido desde los inicios la maduración lenta y sufrida de la Pastoral Afroamericana.

8. Creemos que ahora es más importante aún apoyar, desde nuestra condición de pastores, el trabajo que se va realizando, con una actitud de apertura, comprensión, acompañamiento y orientación, a fin de que se promueva todo lo positivo que se va gestando y se eviten los peligros que se puedan presentar.

9. Teniendo en cuenta la religiosidad profunda del pueblo afrodescendiente consideramos la conveniencia de promover su maduración para aclarar y superar las dudas y vacíos que surgen en este camino de fidelidad a la Iglesia de Jesús.

10. Solicitamos fraternal y respetuosamente a nuestras Conferencias Episcopales en América Latina que tomen en cuenta explícitamente la Pastoral Afro en su organización y Planes Pastorales. Así mismo, solicitamos al CELAM que continúe el apoyo decidido a las diversas iniciativas en respaldo a la Pastoral Afro en el Continente. Los Obispos participantes, por nuestra parte, asumimos este compromiso en lo que a nosotros corresponde.

11. Reconocemos el valor propio y la vitalidad alcanzada por la pastoral afroamericana y el deber pastoral de acercarnos a estos hermanos "a partir de su cultura, considerando seriamente las riquezas espirituales y humanas de esta cultura que marca su modo de celebrar el culto, sus sentido de alegría y de solidaridad, su lengua y sus tradiciones" (Eclesia in America Nº. 16). Esperamos que esta riqueza siga desarrollándose con espíritu de comunión y participación con toda la Iglesia.

12. Agradecemos al Señor por la profunda experiencia de fe y comunión Eclesial y por el compartir fraterno que hemos vivido en estos días. Que Santa María Madre de Jesús y Madre Nuestra, especial protectora de los pueblos afrodescendientes, siga inspirando y bendiga estos caminos de Nueva Evangelización inculturada.

 

Dado y firmado en Quito, el 13 de septiembre de 2002
 

Sitio espejo en www.fides.org (con firmas)


 

ANEXO No.3

EL ALABAO

EXPRESION DE VIDA, HERENCIA CULTURAL AFRO-PACIFICA
UN HOMBRE Y UN PUEBLO CONCRETO

El Alabao es un canto típicamente religioso que, como su nombre lo indica, expresa una alabanza a Dios, a Jesucristo, a María, a los Santos, a los Misterios y enseñanza religiosa en general. Esto no impide que, por evolución cultural, el Alabao pueda ser aplicado también a temas no religiosos. El Alabao pertenece al folclore musical de las comunidades negras del Litoral Pacífico. Las comunidades afrochocoanas campesinas lo mantienen vivo, como expresión genuina de su historia que a su vez, marca su cultura. No se puede decir que es el sólo y simple hecho de ser negro lo que ha llevado al pueblo a generar el fenómeno del Alabao. El color sólo, por si mismo, no es agente creador. Es la historia que vive determinado grupo la que marca y lo determina, más allá de cualquier pigmentación. Sabemos que hay historias, duras historias de esclavitud y de opresión, aún hoy existentes que se han hecho carne en grupos étnicos a los cuales trata de estigmatizar para siempre, nadie ignora que en este momento dicha historia tiene un color y una ubicación geográfica concreta. En el Chocó el color ha tenido una historia y la historia ha marcado un color, ambas han quedado plasmadas en el Alabao.

Por eso, a éste sólo se llega en profundidad si se conoce la historia y si se reconoce el papel que en ella ha jugado un grupo étnico concreto. Si se quiere ir más allá del color, hay que empezar por reconocer la historia que él ha jugado. Lo que nunca podemos hacer impunemente es saltarnos esa historia como si no hubiera en ella opresión y liberación, llanto y esperanza, muerte y vida... Contra esta historia nos revelamos y nos unimos a la causa del grupo marcado por ella, sea porque como negros hayamos vivido dicha historia, sea porque somos afrodescencientes, sea porque nos definamos a favor de su causa y de sus luchas.

EN LA ORBITA DE LO SIMBOLICO

Como cualquier tema cultural de un pueblo, el Alabao es fruto de muchas fuerzas que volcaron en él su propia riqueza. Quien mira el Alabao sólo desde fuera, puede moverse frente a él en alguno de estos extremos: Burla despectiva, veneración falsa; abierto desprecio, cerrado fanatismo; fascinación cándida ante su misterio, o crítica destructora ante sus contenidos y forma de expresión. Así no se llega al verdadero equilibrio, que debe ser de respeto ante lo desconocido y de distancia prudente ante lo aún no degustado. Por otra parte quien ha vivido el Alabao desde dentro, puede también quedar limitado ante él aunque por causas muy diferentes: Puede vivirlo hondamente y sin embargo ser incapaz de hablar de eacute;l, puede sentir su misterio y sin embargo no abarcar su totalidad, puede quedar cautivo en su simbología y sin embargo quedar desbordado en sus infinitos matices. Todo esto puede suceder por el carácter del Alabao, que es y seguirá siendo una expresión simbólica de experiencias profundas del pueblo. Sentir interiormente su melodía y saborear sus contenidos, en un estado de ánimo propicio, desata sentimientos insospechados e inenarrables.

EL ROPAJE MUSICAL Y LITERARIO DEL ALABAO

Como todas las cosas el Alabao tiene su ropaje. Conocerlo sirve para adentrarse en el interior del símbolo y, una vez allí, vale la pena volver al ropaje exterior para ver toda la belleza que oculta y que puede revelar en cada instante. Cuando se ejecuta un Alabao, los solistas tienen cierto tono nostálgico, ciertas inflexiones en la voz y cierta expresión lastimera de ayes, que lo mismo nos podía acercar al "cante jondo" de Andalucía y Extremadura (España), que tiene de origen los conquistadores, marcadamente influenciados por los árabes procedentes a su vez del norte de Africa; como también nos podían llevar al mismo corazón del Africa, origen de nuestros antepasados negros. El Alabao tiene participación comunitaria en forma coral, como hoy se oye en grupos africanos, con ciertas terminaciones a coro, en forma de dúo espontáneo, a veces hermosamente disonante, a veces con coros que se arrebatan la voz. Además, tiene cierta aproximación a las formas de participación litúrgica litánica (solista y coro), venidas a América con la cristianización que inaugura la conquista, forma que se acentúa en el tiempo de la colonia. Finalmente, el Alabao tiene sabor popular en su estructura simple de versos elementales, centrados en un solo tema que es desarrollado con lógica y con participación continua del pueblo.

En el Alabao todo manifiesta origen y funcionalidad comunitaria, por lo tanto aunque tenga un revestimiento occidental (su música, su lenguaje, su forma poética) su funcionalidad es típicamente africana, desempeña el papel comunitario de convocar, de aunar, de adoctrinar a la comunidad de trasmitirle contenidos éticos y de hacerle vivir formas espirituales exclusivamente africanas como las de

Muntú (o unidad entre vivos y muertos)

Ikú (oricha o santo que viene a buscar al difunto)

Ará Onú (o espacio cósmico de paz eterna)

Lumbalú (o ayuda de paz para el difunto)

Bugingo (o duración de la vida)

Busimú (la muerte biológica)

Musimu (o ser humano difunto)

kulonda (o ancestro)

Mágara (o capacidad intelectual)...

Es decir, sobran realidades hondas africanas presentes en las noches afroatrateñas, de velorios y novenarios.

EL REPOJE GESTUAL DEL ALABAO

El Alabao tiene un eco social, ecológico en cuanto que su tonada elegiaca y litánica, al mismo tiempo que acentúa el recuerdo de todo el sufrimiento de la esclavitud pasada, aviva también ese acumulado que el alma tiene de paisaje abrumador: Ríos, selva, cielo, horas de lluvia o de sol interminable, viajes silenciosos en canoas por ríos, caños y quebradas, llenos de diálogos interior con la vida que rodea, envuelve y penetra hasta lo más íntimo del alma... Todo esto renace o despierta en el Alabao a través de un mundo propio de detalles, todos ellos importantes que rodean el momento del canto: El calor humano del grupo, el ambiente, el estado de ánimo del cantante y de la comunidad, los gestos, la posición, el movimiento rítmico del cuerpo, los ojos entornados, la concentración del espíritu y tantas cosas más que hacen entrar en "trance" o situación de Alabao. Por eso, el ser "alabador" o "alabadora" es una vocación especial en la comunidad y es valorada en el pueblo como tal, muchas veces con alabanza pública y espontánea.

EL MUNDO DE LO RELIGIOSO

Hay un hecho típico en el Alabao atrateño: su ligamen esencial a la experiencia religiosa comunitaria. Esto no niega su presencia también en otros campos. Lo que afirma es el predominio del tema religioso en las letras de los Alabaos. Dentro del campo religioso el Alabao trata de muchísimos temas. De tantos cuantos son los tiempos litúrgicos, las fiestas patronales, los grandes temas doctrinales y sacramentales, los Santos que invoca el pueblo y los problemas socio-religiosos que lo preocupan.

Hay versos que son verdaderos resúmenes doctrinales, donde se ve la presencia de una catequesis viva, práctica y concreta. Por lo mismo, el contenido doctrinal del Alabao es creación de diversos momentos, de diversas situaciones religiosas, de diferentes comunidades, personas y lugares. Hay que recalcar los momentos dolorosos entre los que sobresale la muerte como generadores especiales de contenidos y de tipo de melodía apropiados.

Cada contenido y cada sentimiento obedece a una situación vital distinta, propia. Mientras mejor se asimilen esos momentos originales, mejor resultará la comprensión del Alabao. Por eso, no es sólo la voz bella que cuenta sino un cúmulo de detalles que hacen que determinada persona avive la situación existencial a la que hace referencia el Alabao, despierte el gusto por el mismo y reciba la aprobación de la comunidad que celebra.

EL ESCENARIO DEL ALABAO

El cumplimiento de la ritualidad del Alabao lleva a la creación del momento original, cuando nació por primera vez cada uno de estos cantos. Por eso cada Alabao queda constituido como un símbolo comunitario, a través del cual se abre la posibilidad de vivir una experiencia humana religiosa profunda, siempre inagotable y siempre imposible de ser totalmente expresada. Uno de los momentos de expresión religiosa del pueblo es lo que se llama "El alumbrado": Se elige una noche especial para la celebración (el pueblo tiene ya señalada sus fechas y sus circunstancias), se le prenden velas al santo (se le "alumbra") se reza, se canta y se toma algo... Esto ha sido más espontáneo donde no hay presencia sacerdotal, por eso una de sus características es su realización y dirección sin el Sacerdote. No hay duda de que las fiestas de "Alabrao" han sido fuente de creación y cultivos del Alabao. Ellas han contribuido y siguen contribuyendo a su vida. Tenemos que reconocer que el contenido religioso espiritual de los Alabaos han colaborado en mantener, reforzar y profundizar la fe cristiana de nuestro pueblo. Más aún: El cultivo del Alabao ha sido una verdadera forma de evangelización popular hecha por el mismo pueblo, un fenómeno que merece atención, estudio, respaldo y cultivo. El pueblo nos ha evangelizado y nos sigue evangelizando con sus Alabaos.

EL MUNDO DE LOS MUERTOS

El carácter comunitario de la celebración de la muerte de un miembro adulto de la comunidad le ha proporcionado al Alabao un ambiente propicio para su vida y su desarrollo. Por eso la muerte es el tema más tratado y se ha constituido de un tiempo para acá, en el momento cumbre de la vida del Alabao, si aún este sigue vivo ha dependido en gran parte de la celebración comunitaria de la muerte. Sin embargo no hay que llegar al extremo de creer que todos los alabaos nacieron en torno a los difuntos, de cara a un velorio o a un novenario. Esto sería una falta de perspectiva histórica. Cada cosa pide una situación vital diferente, propia.

Si nuestro pueblo dejó para los velorios y novenas de difuntos el canto de sus Alabaos, fue en razón de su historia; el momento comunitario que proporciona la memoria de un difunto es único en nuestro pueblo, hay que llenar las largas horas de la noche de los novenarios con todo lo que tenga valor comunitario: El trago, el juego, el chiste, el canto, el rezo, la charla íntima y aún la charla prosaica, la actitud corporal vigilante y la posición corporal cómoda que busca reposo. Cada cosa hace parte de un todo: La ubicación de las mujeres y de los hombres, la de los rezanderos, la de los dolientes, lo mismo que la de todos los pequeñitos dormidos en el suelo juntos, en el espacio que el cuidado comunitario les asigna, dentro del gran espacio amoroso de un velorio.

DEVOLVERLE AL ALABAO SU PUESTO ORIGINAL

Sería muy bueno que el Alabao retornara el puesto original de su aparición primera, las diferentes situaciones religiosas y allí recuperara toda la fuerza y el valor del principio. Esto dependerá de la amplitud con que se trate el fenómeno del Alabao, su historia, sus valores, el precio y respeto que merece, el espacio que se le abra y el modo como se le trate, sabiendo que su suerte está ligada a la del pueblo que lo genera. En cuento a fenómeno popular, seguirá la suerte y el trato que se le dé al pueblo. En esto las estructuras oficiales tanto civiles como religiosas tendrán su propia palabra.

EL MUNDO VIVO DE LO POPULAR

La cultura es siempre algo vivo que cambia, varía, se enriquece y vive en continuo renacimiento. La forma musical del Alabao es sumamente práctica de múltiples usos; una misma tonada sirve para muchas letras y una misma letra puede ser cantada con diferentes melodías, esto lo hace más popular. Lo mismo que el hecho que una misma melodía tenga variaciones o matices diferentes de río a río, de pueblo a pueblo, de región a región.

Tambien la letra de muchos alabaos se encuentra alterada de comunidad a comunidad. Encontramos Alabaos con la simplicidad y el candor del pueblo, pero también los encontramos con formas extraordinariamente refinadas, sutiles de una configuración que nos lleva a querer saber que persona del pueblo pudo haber hecho cosas tan bellas, a fin de bendecir y agradecer a este pueblo anónimo genial.

En estos tiempos de tantas tensiones en lo religioso, en lo político y en lo social, nos hace falta acercarnos al humor, a la gracia y a la picardía del pueblo que sobrevive en medio de tanto dolor, gracias a estos bellos mecanismos de distinción espiritual que él inventa con tanta originalidad. Es cierto que este canto del pueblo también descarga y canaliza tensiones, al mismo tiempo que recrea espiritualmente; no olvidemos que el Alabao como expresión popular viva, ha corrido y está corriendo la misma suerte de su autor: El pueblo.

Por eso no nos extrañe encontrar en el las formas arcaicas del lenguaje, junto con las expresiones modernas; los temas ya desconocidos en la práctica oficial junto a los modernos de las reformas eclesiásticas, los modos de vivir más tradicionales junto a las pautas de organización avanzadas, el silencio de problemas vitales junto a la explicación directa de los mismos, la pasividad ante la presencia de la injusticia junto a la reivindicación clara de los derechos del pueblo.

UN CANTO DE RESURRECCION

Todo esto, sencillamente porque el Alabao es todavía una realidad viva en el pueblo y sigue por lo mismo las etapas de vida y de lucha del mismo. Ojalá nos toque vivir hecha realidad y Alabao, esta etapa de organización y autonomía en la que nuestro pueblo trata de entrar, una que podemos llamar como la de un último esfuerzo por la vida, para que ésta no muera, para que supere la violencia que la asfixia y desgasta, para que vaya más allá de las permanentes amenazas que sufre y pueda renacer y fortificarse como lo hace el espíritu del que muere y renace en la comunidad. La verdad de fondo de todo velorio es esta: Vivir una especie de resurrección del difunto a través de una ritualidad que pacifica, armoniza e inmortaliza la memoria de quien se marchó pero que sigue acompañando a la comunidad en otra dimensión. El puesto que aquí ocupa el Alabao es trascendental: En él se pide perdón por el que parte, se ora por él y la comunidad en su canto lo pone en contacto con el mundo sobrenatural, porque lo quiere vivo junto a ella, en esa otra forma que está más allá del dolor, la separación y la muerte. Por eso las noches de velorio y Alabao son inmortales: Nos dejan en el alma la seguridad de una resurrección. Sabemos que esta etapa está más allá de nuestras tesis, de todos nuestros cálculos científicos, y aún de nuestros gustos personales. El camino del pueblo tiene su propio trazo, como la senda caprichosa, sorpresiva e independiente de todo aquello que es verdaderamente popular y que no siempre sigue los cánones establecidos por lo institucional.
 

(Padre Gonzalo M de la Torre,
Tomado del folleto del CD "Alabaos" del Centro Cultural MAMA-U de Quibdó - Chocó)

 


 

ANEXO No. 4

TITULOS COLECTIVOS DE LAS COMUNIDADES AFROCOLOMBIANAS

 


 

ANEXO No. 5

INDICE DE IMAGENES

Nota sobre cómo usar/deshabilitar la barra de herramientas de imagen

Cubierta
Historia del Pueblo Afrocolombiano - Perspectiva Pastoral

Africa
Antiguos Imperios africanos, recuerdo de un pasado glorioso

Cimarrón
Los africanos y sus descendientes nunca aceptaron pasivamente la esclavización

Cadenas
Grillos y grilletes usados por los tratantes de esclavos

Barco negrero
Planos internos de un buque negrero. Dibujo de la época tomado de ORTIZ, Fernando. Los negros esclavos. O.C., p.20

Foto 6
Consejo Comunitario: ACADESAN

Cap-5
Líderes de la ACIA (Chocó) y Afranec (Cauca)

Foto 7
Marcha en Buenaventura en conmemoración de los 150 años de abolición legal de la esclavitud

Cap-7
La mujer afrocolombiana es sujeto activo en la trasmisión de la cultura

Cap-8
Familia afrocolombiana de Villarrica, Cauca

Cap-9
Desde el CEPAC se anima la la valoración de la identidad cultural

Foto 11
Conmemoración de los 150 años de la Abolición de la esclavitud

Foto de Familia EPA 12
Con enlaces a las Memorias del 12 EPA Colombia

Cap-10
Misionera Lauritas Africanas y Afroamericanas alrededor de la cama donde murió la Madre Laura

Foto 13
Grupo de religiosas afrocolombianas Franciscanas de Jesús y de María

U-San
Escudo del Seminario de San Buenaventura

afro014b
Religiosos y religiosas Afro aportan creatividad a las celebraciones litúrgicas

75
El sacerdote afrocolombiano debe ser sujeto activo en el proceso actual de su pueblo

Tumba
Forma tradicional de arreglar la tumba para la última noche del velorio, en el Pacífico colombiano

Benkos
Monumento a Benkos Biojó en el Palenque de San Basilio

Africanos en cadena
Imagen de Hulton Deutsch

 

VIRGEN NEGRA
(contracarátula)

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