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PASTORAL AFROCOLOMBIANA

 

DeVer370

SEIS AÑOS DE LA MASACRE Y EL DESPLAZAMIENTO DE LAS COMUNIDADES DE LA CUENCA DEL RIO NAYA

ABRIL 13, 2001- ABRIL 13, 2007

 

JUANA BAUTISTA ANGULO

 

Todos estábamos tranquilo, sin saber lo que pasaba
pero haya en el alto Naya a la gente asesinaban,
120 eran los hombres que entraron al Naya,
armados hasta los dientes como si fuera batalla,
Todos salimos con poquito que comer
en las lanchas y potrillos sin tener nada que ver.

Nosotros somos concheños y siempre lo vamos a ser
Hoy por nuestros derechos los vamos a defender.

(Coplas jóvenes de la concepción-Naya)

 

Ese día de abril de 2001, paramilitares pertenecientes al Bloque Calima penetraron en el territorio Nayero, por Santander de Quilichao, ruta que conduce a Timba en el departamento del Cauca y de allí a la zona del alto Naya. A su paso fueron sembrando terror y muerte, más de 140 habitantes indígenas, mestizos y afrodescendientes fueron vilmente masacrados y muchos otros fueron desplazados en busca de protección.

La ruta de la muerte continuó hacia el Bajo Naya, el 13 de abril del 2001, alrededor de 200 paramilitares bajaron por el río hasta llegar al Saltillo, desde donde enviaron tres de ellos a La Concepción para buscar botes y transportarse. La comunidad, que ya sabía de la ruta de la muerte, identificó a los tres paramilitares y, para salvar su vida, se desplazó buscando refugio antes de que llegara el resto de los paramilitares. Cuando llegaron y encontraron el caserío desocupado, robaron alimentos y pertenencias a los pobladores. En el sector de Cascajito, violaron y asesinaron a Juana Bautista Angulo, una mujer con limitaciones mentales. Igualmente agravaron la enfermedad de Fidelina Garcés de 70 años que padecía de asma y murió días después en Buenaventura, a causa de los sufrimientos vividos durante el desplazamiento.

Para conmemorar, exhumar la memoria y afirmar los derechos como pueblo afrodescendiente, llegaron el 12 de abril, hasta La Concepción, las comunidades de La Marucha, San Francisco Naya, Corriente, La Bartola, Dos quebradas, Redondito, Juan Núñez, Juan Santos, San Lorenzo, Las Pavas, San Francisco Adentro, Aguaclara Golondro, Cascajito y Guadalito, pertenecientes al Consejo Comunitario del río Naya y se reunieron para conmemorar el sexto aniversario del desplazamiento y del asesinato de Juana Bautista Angulo.

El día 12 de abril La Concepción dio la bienvenida a sus hermanos nayeros que llegaron de las diferentes comunidades. Al ritmo de los tambores, los guasás y las palmas cantaban: "venimos, venimos de diferentes lugares a rescatar la cultura sacramento de unidad. Esta identidad nos une para poder celebrar con el Dueño de la vida el banquete de hermandad. Jesús negro nos da fuerza en nuestro gran caminar, son sus palabras de vida, garantía de verdad" (canto de bienvenida a los hermanos de la cuenca).

El día 13 de abril, la comunidad unió sus pasos y su memoria para recorrer con un sentido de dignidad y resistencia en la defensa de la vida y el territorio los lugares que recuerdan la tragedia: el sitio donde se encontró el cuerpo sin vida de Juana, la casa de donde salió con vida Feidelina y nunca regresó, la casa de Juana, el embarcadero de La Concepción, la plaza principal, el paso del río frente a Guadualito por donde llegaron los desplazadores, el cementerio donde reposan los restos de Juana y el templo donde estaban celebrando el desprendimiento de Jesús cuando llegó la noticia que venían los paras y salió corriendo toda la gente.

Las diferentes partes de la celebración eucarística se realizaron durante el recorrido con la participación y animación de las comunidades. En cada momento se revivieron los dolores y esperanzas de la comunidad y de Jesús. La celebración permitió descubrir y afirmar el sentido de su organización para la afirmación de sus derechos y la defensa de la vida y el territorio.

El alabao, canto fúnebre tradicional, convocó a la comunidad a celebrar la memoria en el lugar donde fue asesinada Juana.

Heriberto Angulo, representante del consejo comunitario, dio la bienvenida a la conmemoración: "en nombre de Dios creador nos hemos reunido para conmemorar los seis años del desplazamiento y el acontecimiento de nuestra hermana Juana y como proceso de comunidades negras... Todos como etnia negra debemos estar en los sufrimientos y las penas, Juana se encuentra viva y presente".

El día del desplazamiento estaba lloviendo, hoy también esta lloviendo, la Palabra de Dios dice: "La lluvia y la nieve bajan del cielo, y no vuelven a subir sin antes mojar y alimentar la tierra... Lo mismo pasa con mi Palabra" (Is 55,10-11)
¿Qué quiere Dios que brote de esta tierra, de esta comunidad, cuáles son los frutos que la Cuenca quiere y debe dar? Con esta pregunta comenzó la celebración.

Eneldo Angulo, representante veredal, recordó los hechos: "Un día de tragedia de dolor, una tarde angustiosa, la gente salio despavorida dejando sus pertenencias tiradas. El río estaba crecido, llovía duro, la noche era muy oscura, y la gente buscando donde refugiarse; no sabíamos cuando podíamos regresar... Al regresar la tristeza mas profunda y dolorosa, no encontramos con vida a nuestra hermana Juana Bautista. Los violentos hicieron de la suya, habían asesinado a nuestra hermana Juana Bautista Angulo. Ella era una mujer que sufría de trastornos mentales y no les importó nada, hicieron lo que quisieron, ni siquiera tuvieron compasión. Más tragedia y más dolor para nosotros, por eso desde el momento en que sucedió esto, vivimos, recordamos la memoria de Juana Bautista y cuando recordamos la tragedia que tuvimos... Esto nos sirve para impulsarnos, para las fuerzas, para no desfallecer, nosotros vemos que la vida de nosotros es de Dios, pero hay otras personas que disponen en momento en que uno ni siquiera lo espera. En esta cuenca del rio Naya somos los más amenazados por la fuerza armada porque estamos descobijados de ella y los violentos hacen de lo suya en cada momento... Cada vez que llega el 13 de abril debemos tener presente los que nos sucedió... Recordar nuestros fracasos, dolores... Pero debemos unirnos verdaderamente, la unión hace la fuerza. Si no nos unimos verdaderamente fácilmente nos pueden defraudar... Todos estamos unidos para sacar al Naya adelante y así el enemigo no pueda combatir contra nosotros. Si nos desunimos es muy fácil sacarnos. Les pido a las comunidades que cada día tengamos fuerza, paciencia, participación en las reuniones... El día de la tragedia nadie se acordó de que tenía que trabajar. Por eso les pido que todos estemos unidos y sacaquemos nuestro Naya adelante... No dejemos que las cosas se echen para atrás, no dejemos para mañana lo que podemos hacer hoy".

En la casa de Fidelina la comunidad se detuvo para hacer memoria de lo que pasó con ella, desde el día del desplazamiento hasta su muerte en Buenaventura: "Ella estaba un poco enferma, padecía de asfixia, el desplazamiento fue hacia las cinco o seis de la tarde, le tocó salir huyendo con tremendo aguacero... La señora permaneció toda la noche mojada... Al siguiente día se complicó, no tuvo más calma hasta que se fue a la tumba... Había podido tener solución, pero con el desplazamiento se le acumuló la enfermedad... Las hijas la controlaban con drogas, pero en el momento del desplazamiento no tuvieron tiempo de acordarse de la droga, no tuvieron como controlarla. La enfermedad se le agrandó y ya no hubo solución para ella..." (relato de Eliécer Angulo).

La muerte de Fidelina la causaron los paramilitares. Si a ella la hubiesen dejado tranquila con su medicina, hubiera seguido su vida normal. Si a una persona enferma le toca pasar la noche con la ropa mojada, sin medicinas, por supuesto que va a sufrir. No era la voluntad de ella, ni es su culpa no haber llevado la medicina, lo que se buscaba era salvar la vida. Ella también fue una víctima de la violencia. Los restos de Fidelina, en una celebración comunitaria deben regresar a su tierra, al lugar de donde nunca debió salir.

Su Hija Aida, expresa con un poema sus sentimientos: "...Adiós, madre querida, no te olvido, te llevo por doquiera en mi memoria, por doquiera te busco y te has perdido, donde te encontrare sino en la gloria".

En el camino hacia la casa de Juana los caminantes reflexionan la palabra de Dios, la palabra del pueblo, el compromiso en la defensa de la vida, del territorio, del agua y de la biodiversidad.

En la casa de Juana hay un momento para la memoria, para repartir la pepa de pan que tanto le gustaba, para resaltar el espíritu de solidaridad entre las comunidades y para recordar que Juana iba con frecuencia a la mina, a los canalones. En la cuenca del Naya hay muchos canalones del tiempo de la esclavitud, muchos años antes de que Bolívar le diera a la Universidad del Cauca autorización para la explotación de la mina. Estos canalones son prueba de que los ancestros estaban aquí trabajando desde antes, dejando su sangre, su sudor, su humillación en los canelones... Los antepasados estuvieron aquí, vinieron por las malas, esclavizados pero labraron a punta de sudor y sangre este territorio para sus hijos, nietos y toda su descendencia.

Hoy las comunidades hacen memoria de los hechos. Para los afrodescendientes las celebraciones por sus difuntos son muy importantes, en ellas participa toda la comunidad. La forma como les tocó hacer las exequias de Juana fue dolorosa: "Nos tocó velarla solos y enterrarla sin la presencia de la comunidad. Nos mataron y no sabemos por qué... Uno acá en su Naya entierra a su gente con la colaboración de toda la comunidad porque uno lleva el banano, otro una librita de azúcar, otro una librita de café, las mujeres hacen su mortaja y los hombres el ataúd... Teníamos la tristeza del desplace y se nos encima la soledad de enterrar a nuestros seres queridos sin compañía, eso es duro... Esos paras eran malos, ellos mataron a la señora Juana, ella era loquita pero no le hacia mal a nadie. El día del desplace nosotros le decíamos que nos fuéramos, ella no sabia lo que pasaba y no nos hizo caso. El 16, cuando regresamos del desplace pensamos que estaba viva; la buscamos y la llamamos pero ella no respondía. Entonces alguien grito acá hay un muerto, y sí, era ella, estaba tapada con una maca. Tenia un balazo, le entró por debajo de la axila y le salió por la otra; la cabeza estaba desprendida, apenas tenia un hilito de carne que la pegaba. Ella tenía el cabello largo y se lo habían cortado y lo habían enredado por todo el cuerpo, desde la cabeza hasta los pies. Tenía un pantalón cortico de jean y lo tenía bajado hasta las rodillas. Tenía una blusita azul y también la tenía arriba de los senos. Tenía las manos llenas de monte como si hubiera estado haciendo fuerza. Ya estaba tiesa y olía mal. A un lado estaban unas balas descargadas.. La levantamos y la velamos esa noche... Con las poquitas personas que habían esa noche... Los paramilitares hicieron cosas muy malas esa noche en este río. Toda la gente huía, nosotros hemos sido gente de paz y no entendemos por qué nos hacen estas cosas... Queremos morir en estas tierra, porque en ellas hemos vivido muchos años, porque estas tierras nos las dejaron nuestros antepasados".

En el recorrido hasta el puerto en La Concepción, las comunidades cantan alabaos y hacen memoria de lo que afecta su vida, de lo que les impide avanzar, de la importancia del Naya y còmo seguirse organizando para defender la vida y el territorio.

El río fue el escenario del acto penitencial, allí se pidieron luces y fuerzas a Dios para despojarse de todo lo que rompe las relaciones con la naturaleza, con la comunidad y con Dios, para evitar que los sufrimientos de las comunidades afrodescendientes se repitan. Se pidió a Dios la liberación de actitudes personales cómplices de la destrucción de la comunidad. Se pidió perdón por los pecados personales, sociales y estructurales, expresados en los grandes intereses sobre estas tierras que originan la pobreza y los desplazamientos y conflictos.

En medio del río y la naturaleza se pidió sabiduría para organizarse e impedir que estas tierras pasen a manos de quienes no las merecen porque no las han trabajado. El río es una bendición para la comunidad, es vida, en él las personas renuevan su compromiso de ser mejores y servir a una comunidad que quiere defender la vida y el territorio.

En la plaza central, con danzas y cantos, expresión y riqueza cultural de los pueblos afrodescendientes, desenterraron y presentaron la Palabra de Dios que da vida y palabra del pueblo. Junto a ella la ley 70, instrumento de las comunidades afrodescendientes para la defensa de la vida, el territorio y la búsqueda de la justicia a través de la organización comunitaria.

La palabra de Dios leída, comentada y relacionada con los hechos que se conmemoraban, le dio un sentido profundo y trascendente a la camita, a la conmemoración y al proceso organizativo de la comunidad en defensa de la vida y del territorio, en búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación integral.

"Dios continuo diciendo: '¡Gente malvada, qué mal les va a ir a ustedes¡ Al acostarse hacen planes malvados; al levantarse los llevan a cabo, porque tienen el poder para hacerlo. Si quieren terrenos, los invaden; si quieren casas, se adueñan de ellas; maltratan al dueño y a su familia, y con engaños los echan fuera... Escúchenme ustedes jefes y gobernantes de Israel: ustedes deberían hacer justicia, pero hacen todo lo contrario, prefieren hacer lo malo, en lugar de hacer lo bueno. Maltratan mucho a mi pueblo; se lo están comiendo vivo... Ustedes rechazan la justicia y no respetan ninguna ley. En Jerusalén y en mi templo los crímenes y la violencia son cosas de todos los días. Los sacerdotes, profetas y jueces enseñan, predican o dictan sentencia por dinero. Y para colmo se atreven a decir: 'no tenemos nada que temer, Dios está con nosotros'" (Miq 2,1.2; 3,1-3.9-11).

Un coplero conserva la memoria de los hechos y lo relaciona con la fe.

"Juana Bautista Angulo vivía en la concepción
y el día 13 de abril se formó la tentación
esos paramilitares no tuvieron compasión.

Es lamentable esta historia, llevémosla en oración
Juana Bautista Angulo hoy ya se encuentra en la gloria.

Esto me lo contó un amigo y se quedó en mi memoria,
hoy se la digo al público para que quede en la historia"
.

Comentando las palabras del profeta Miqueas y relacionándolas con la vida, la comunidad caminó hacia el puerto y cruzó el río hacia el sector de Guadualito, donde está el cementerio. Antes de cruzarlo se recordó cuando se pasó sobre él hace seis años en el desplazamiento; se recordó el paso del pueblo de Israel por el Mar Rojo, se reflexionó sobre el significado para la comunidad cruzar hoy el río hacia el lugar donde está Juana. Las comunidades hacen esta travesía cotidianamente para comunicarse, compartir y proyectar su propuesta de vida liberadora, recordar las calamidades sufridas con el desplazamiento y el genocidio sufrido en la época de la esclavitud.

La caminata llegó al cementerio cantando alabaos, al son de los cantos la comunidad fue escribiendo en piedras mensajes que dejaron en la tumba de Juana. Con estos signos concretos la comunidad mostró que está construyendo con Dios algo muy importante con hechos sencillos.

Personas como Juana son poco relevantes para las comunidades, pero ella se ha convertido en un signo, muestra que, con lo pequeño del mundo, se pueden hacer grandes cosas, si se unen Dios, la dignidad y la conciencia de humanidad. Hay que reivindicar el valor del ser humano desde los más pequeños.

Los asesinos no pensaron que, al matar a Juana, la convertían en bases para la construcción de una comunidad sobre la organización.

Al regresar del cementerio, en el río se dieron gracias por el agua, fuente de vida abundante, transparente y rica, además se asumió el compromiso de cuidar el río y toda la biodiversidad.

Nelson Angulo, asesor del consejo comunitario, expreso el significado de este momento: "Desde que comenzamos, hemos venido adquiriendo unos compromisos sociales con nuestra comunidad y con Dios, y una de las cosas con las que nos hemos comprometido es defender este territorio. Recuerden que en todas las oraciones hemos dicho que queremos defender este territorio y también le hemos pedido a Dios que nos ilumine en este propósito. Pedimos también a Dios que nos ayudara a defender el río. A veces creemos que el río es algo insignificante perono. Hoy la guerra y las intenciones sobre nuestro territorio, parte de eso, es porque tenemos la fortuna de tener un río. ¡Es tan grande y caudaloso y con capacidad de agua pura, aquí en el pacifico!

Dios nos cumple siempre y cuando nosotros cumplamos... Hemos dicho que de nuestro territorio no nos vamos, que lo vamos a defender, que nuestros ancestros entregaron sus vidas. Hemos escuchando la historia, cómo algunos pagaron la libertad de sus hijos y murieron siendo esclavos. No queremos ser esclavos, obviamente hoy no vamos a estar atados con cadena, con grilletes. Pero cuando no tenemos salud, educación, no tenemos vivienda digna, saneamiento básico digno, esa es una forma de esclavitud del sistema. La constitución y la declaración de los derechos humanos dice que todos tenemos derecho... Lo peor de la esclavitud es que nos genera pobreza mental, que pensamos que nunca podemos llegar a lograr lo que prometemos, creemos que no somos afortunados... Que este trabajo que hemos comenzado, lo sigamos valorando, sigamos defendiendo el territorio no sólo de palabra... Cuando arrojamos basura y deforestamos la naturaleza estamos en contradicción con lo que le pedimos a Dios.

La causa generadora de la violencia son los megaproyectos que, a través de nosotros mismos, los hacen implementar, como los cultivos de palma aceitera, de caucho, el cultivo de coca. El sistema busca que nosotros mismos nos destruyamos... El gobierno ha dicho que, después de fumigar en la frontera con Ecuador... vienen a hacer lo mismo en este territorio. Tenemos que seguirnos preparando y fortalecernos para garantizar la vida y permanencia en este territorio".

Al llegar al templo las palabras del Evangelio mostraron el camino para la comunidad:

"Si ustedes obedecen mis enseñanzas, serán verdaderamente mis discípulos; conocerán la verdad y la verdad los hará libres" (Jn 8.31).

Este texto llevó a pensar que hoy no hay esclavos con cadenas, pero hay nuevas formas de esclavitud. Para ser libres hay que conocer la verdad, saber que quienes están dejando las comunidades sin tierra ocultan la verdad, engañan y mienten pero hacen creer que dicen la verdad. ¿Cual verdad? ¿La verdad del progreso que quieren los victimarios o la verdad de las personas y comunidades víctimas? No hay que creer todo lo que se diga, hay que cuestionar, preguntar...

Porque la vida vale, la muerte de Juana no puede quedar en la impunidad, es cuestión de dignidad. Hay que exigir respeto a la dignidad del pueblo, porque Dios no quiere un pueblo sometido.

Los productos de esta región y del trabajo del pueblo nayero, junto al agua, presentados como ofrendas, inspiraron la bendición del Dios de la vida para los hombres y las mujeres de estas comunidades que se abrazan en un gran gesto de fraternidad y solidaridad.

Ha terminado esta caminata de la memoria, pero el camino aun no se ha terminado de recorrer. Faltan muchas huellas por dejar, muchos pies por caminar, muchos pasos que dar. Es infinita la esperanza, son infinitos los sueños, el horizonte está allí, llamando a continuar en la búsqueda de la anhelada paz.

Los signos acompañaron todo el camino y quedaron en las casas, en el corazón...

La banderita blanca, con la fecha de 13 de abril 2001, elaborada por niños, mujeres, jóvenes y hombres adultos de las comunidades, estuvo presentes durante el recorrido. Los alabaos, arrullos, cantos tradicionales con los tambores y guasás, que identifican al pueblo negro, amenizaron este caminar. Juana bautista Angulo, la mujer más sencilla y débil de la comunidad, hoy es signo de esperanza y fortaleza para este pueblo que se mantiene en pie, afirma sus derechos y reivindica su lucha en busca de la verdad, la justicia y la reparación integral.

Un descanso después de haber hecho este largo recorrido... Una sensación de nostalgia y alegría se confunden. Después de alimentar el espíritu es justo y necesario ahora alimentar el cuerpo, fortalecerse para continuar.

Al caer la tarde, las poesías, las coplas, los cantos, la danza, el tambor, el guasa, la marimba; expresiones autóctonas que caracterizan al pueblo afrodescendiente, dejaron manifiesta su alegría, la energía con que se disponen siempre para el trabajo y los sueños por construir, y la lucha por la perpetuidad de su dignidad y descendencia.

 

La historia del 13 de abril del 2001 en coplas

Todos estábamos tranquilos sin saber lo que pasaba
Pero allá en el alto Naya a la gente asesinaban.

Un día viernes por la tarde un caso que sucedió
Saliendo del desenclave la Concha se desplazó.

Con la noticia de los paras toda la gente corrió
Eran las cinco de la tarde cuando la gente corrió.

Allí estaban las monjitas celebrando la pasión
Con el susto de los paras terminaron su misión.
Con el susto de los paras terminaron su misión.

Todos salimos corriendo con poquito que comer
En las lanchas y potrillos sin tener nada que ver.

Quien tenía su protrillo con éste se desplazó.
Quien tenía su motor mucha gente socorrió.

Chuchito y Nilocasito gracias que le digo yo
Porque con su motorcito también nos colaboró.

A Laercio y a Gambita también yo te pido a Dios.
Porque con su motorcito la familia nos llevó
Tomacito y manzanito por su colaboración.

Cuando los paras venían mandaron acompañando
Llegaron a Guadualito a la gente invitando
Llegaron a Guadualito a la gente invitando
Que subieran al Saltillo que había gente llorando.

Que subieran al Saltillo a traer a los muchachos.
Unas mujeres preñadas pero eran los paracos.

Y bajaron a Concha, muchas casas destaparon.
Y los que tenían mercado ellos se lo acabaron.

Con las cosas que cogieron mucha gente arruinaron
Y robaron y robaron con la Concha acabaron.

Robaron plantas y equipos, también un televisor
Y bajando a Dos Quebradas por comida la cambiaron.

En la esquina de don Eliécer una loca se violaron
Y después que la violaron también la asesinaron.

Y su nombre era Juana así todos la llamaban
Pensamos que por enferma los paras la respetaban.

Ella era de Cascajito un pueblo de allí abajito
Y por su estado inconsciente no huyó con su hermanito.

Iban a prender las casas porque la gente huyó
Pero algunos que quedaron ellos no los dejaron.

Urbanito y Luís Felipe muchas viviendas salvaron
Estaban para explotarlas y por ellos las dejaron.

Esta es una historia triste y yo no puedo mentir.
Los paras después de todo dispusieron a partir.

Hicieron sus fechorías las tareas terminaban.
Obligaron a don Pedro para que él los guiara.

Los metió por San José a salir a San Lorenzo
Allá agarraron la lancha a bajar a Dos Quebradas

Y de mi pueblo pa'bajo todos se iban desplazando
Toda mi gente lloraba y los niños iban temblando

Ciento veinte eran los hombres que llegaron al Alto Naya
Armados hasta los dientes como si fuera batalla.

Caminaban día y noche aprovechando la luna
Y los campesinos del Naya no tenían ni una aguja

Todo tiene su principio y también tiene su fin...
... Buscando la salvación la gente se desplazó.

 

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