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XII EPA
ENCUENTRO DE PASTORAL AFROCOLOMBIANA
Cali, mayo 18 al 21 del 2003

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XII Encuentro de Pastoral Afrocolombiana - Cali 18-21 mayo de 2003

 

INFORME CALI
Miller Machado - Corporación Juan Bosco


 

Nuestras zonas son el escenario del conflicto armado, social que vive la nación. Las masacres y la violación de los DH. Hay un elemento adicional, tanto en Cali como en la zona rural las dinámicas de violencia están donde hay áreas estratégicas. El Retiro está habitado por gente desplazada por macroproyecto de un colector. El promedio de vida de los colombianos es de más del doble que para los afrocolombianos. Los que tienen trabajo fijo (asalariados, en obras) el 74% recibe por debajo del salario mínimo legal. Todos los indicadores de desarrollo (salud, educación, NBA) están por debajo del promedio del país. Es peor en las áreas urbanas. Un indicador es la calidad de vida, particularmente es la Esperanza de Vida. El promedio en Colombia es 65 años. En las C.A. es de 55 años. Si lo cruzamos con la reforma laboral, diremos que nos jubilaremos cuando nos estemos muriendo.

Hay rasgos de resistencia desde la población juvenil. Renuevan sus tradiciones culturales, proponen formas de organización. Las mujeres con tradición de resistencia han venido demostrando que se puede. En Aguablanca, el distrito, hay una gran cantidad de gente negra, como 3 millones. Somos una minoría mayoritaria. En Medellín, en Brasil, habitamos las favelas pero construimos un aporte en diversidad que no se puede desconocer. A propósito del desplazamiento, nos encontramos con gente que está renovando prácticas de la zona rural. Este segundo elemento no es necesariamente de la ciudad. La resistencia ha sido tan fuerte que nos ha permitido romper con una tradición legislativa de 200 años. El sistema de titulación rompe con el sistema jurídico. Es la primera vez que se titula colectivamente a grupos de personas. Antes era completamente individualista.

Eso es el panorama rural. En lo urbano, en El Retiro en Cali, se construyó al lado de El Vallado, ahí participó la universidad del Valle, el Sena. En El Retiro, después de 20 años apareció por primera vez una organización. La ciudad se vuelve en contra de la C.N. Pero es un espacio de muchas oportunidades.

Hay como 3 o 4 características que son los nuevos actores sociales, sectoriales. De jóvenes, de mujeres, de pobladores. Son pocos los que reivindican la comunidad. En ella es mucho más el trabajo desde los derechos económicos y sociales. En la ciudad hay un alto nivel de dispersión y poca articulación. Tiene mucho que ver con que la gente tiene que buscar el alimento del día a día. Eso explica un poco la dispersión pero no del todo. Las organizaciones rurales reivindican los derechos de manera integral, en la ciudad nos dedicamos a derechos políticos y civiles. Son los de primera generación. Nos quedamos en la mística, el discurso, poco a las necesidades concretas de la gente. Las organizaciones se mueven en un escenario altamente politizado, institucionalizado. En la ciudad todo está institucionalizado, se busca ser beneficiario. La política es clientelar, no afecta las necesidades de la gente. Un segundo nivel son las de nivel local, como la Minga Afrovallecaucana. Tenía mucha fisura, originada en la consultiva del Valle. En Cali se genera la Minga Afrovallecaucana y se da sobretodo en la ciudad. No logra conectar ese trabajo con las bases. Todo debe fortalecer la base. Si no, no sirve. En la ciudad hay espacios muy sectoriales, como los estudiantes, las mujeres, las organizaciones comunitarias. Una es AfroMojica, ahí tienen un espacio que es la puesta en común. Es valioso porque relaciona la dinámica y la dispersión. Las C.A. no escapamos a eso. Se entremezclan con la demanda del conjunto del grupo social, se pierde de vista lo étnico. En el consejo de juventud no fue fácil encontrar uno que nos representara, como etnia, no como joven. Nos costó construir la ley 70, pero se nos volvió una soga al cuello. Se trató de articular lo rural en lo urbano. Pero no funcionó.

La ley 70 debe ser nacionalizada. Es una lucha, que no se quede sólo en el Pacífico. La organización de la consultiva es un problema. Otilia Dueñas, del Incora (ella tiene sus vainas pero también un buen argumento), dice que se deben permitir cosas como declarar Aguablanca, y otras zonas urbanas importantes, como Areas Etnicas y Culturales Especiales.

A los que trabajan lo urbano corresponde defender la lucha de las Comunidades Negras en el territorio pero también en las comunidades desplazadas.

La etnoeducación no es un producto exótico sino un derecho de las comunidades afrodescendientes. Que no se entienda sólo como la han entendido ellos, sino como nosotros: En el ministerio se trata sólo de la historia. Aquí se trata también de fortalecer la organización étnica.

La ley 70 es una conquista no un regalo. Los procesos no consisten en tener un concejal, eso no soluciona el problema. El estado se construyó desde la exclusión. Se trata de generar fuerza, luego desde ahí modificar el estado.
No se puede construir desde el interior del establecimiento, debe construirse por fuera.

-H. Ayda: En cada experiencia se ha intentado sacar eso último que tú dices, desde hace rato. Lo local construye lo nacional. Se enriquece con el trabajo de cada uno, como hoy en cada encuentro.

-Intervención: Nuestra fe no se vive fuera de la vida que nos circunda. La realidad nos la muestran los medios de comunicación sólo por encima.

 

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